domingo. 03.07.2022

España blindará la cumbre de la Otan con 35.000 efectivos en plena guerra de Ucrania

Interior y Defensa preparan el mayor despliegue de agentes y militares desde 1992, incluido el cierre del espacio aéreo

Será el mayor despliegue de seguridad desde los operativos puestos en marcha en 1992 para blindar los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla. Y será muy diferente a aquella movilización de hace 30 años porque las amenazas son más diversas. Los ministerios del Interior y de Defensa planean activar más de 35.000 agentes y militares en las tareas de vigilancia del espacio aéreo y de protección de los 30 jefes de Estado y de Gobierno que se darán cita el 29 y el 30 de junio en Madrid en la cumbre de la Otan.

Según han revelado fuentes de la seguridad del Estado, el dispositivo de seguridad, que comenzó a diseñarse solo días después de que en junio del pasado año la Alianza Atlántica escogiera Madrid para su encuentro, será mucho mayor que el operativo puesto en marcha en julio de 1997 en la capital, la última vez que España fue sede de una cumbre de la Alianza. Entonces, explican los medios consultados, el temor principal y «casi exclusivo» era que ETA atentara contra el cónclave. Pero ahora las amenazas provienen de tres flancos dispares: un ataque yihadista, posibles protestas de grupos antisistema violentos e hipotéticos sabotajes de Rusia y su esfera habida cuenta de la crisis internacional provocada por la invasión de Ucrania.

El operativo, insisten responsables de Interior, superará «con creces» otros enormes despliegues de los últimos años, particularmente los de la boda de los hoy Reyes en mayo de 2004 en Madrid apenas unas semanas después del 11-M, la proclamación de Felipe VI en junio de 2014. las reuniones durante la presidencia española de la UE en 2002 y la visita de Benedicto XVI a Valencia en 2006. Es decir, las cuatro referencias de grandes dispositivos de seguridad en España en este siglo XXI.

Yihadismo, antiglobalización y sabotajes de países ‘hostiles’

Esta triple amenaza —yihadismo, antiglobalización violentos y sabotajes de países ‘hostiles— ha hecho que Interior y Defensa se estén volcando desde principios de enero en tres planes diferentes al margen de la seguridad clásica terrestre: rastreos de contrainteligencia por parte del Centro Criptológico Nacional (CCN), el corazón tecnológico del CNI, para tratar de neutralizar redes de espionaje; investigaciones de los servicios de información de la Policía y la Guardia Civil a fin de monitorizar convocatorias de los movimientos antimilitaristas de carácter violento y el blindaje del espacio aéreo.

En el Departamento de Seguridad Nacional ya decidieron en febrero, coincidiendo con el inicio de la guerra en Ucrania, que será indispensable declarar una zona de exclusión aérea sobre buena parte de la Comunidad de Madrid y provincias limítrofes para así tener autorización para abatir cualquier aeronave (drones, ultraligeros, globos.) que viole las restricciones.

El temor a un ataque con drones aparece en numerosos de los documentos de trabajo de las reuniones de coordinación entre los responsables de los departamentos de Grande-Marlaska y Robles. De hecho, España y sus socios estudian, como ya ha ocurrido en otras grandes citas de la Otan, movilizar un avión radar Awacs de la propia Alianza.

En cualquier caso, la casi treintena de F-18 del Ala12 de la base aérea de Torrejón de Ardoz estarán en estado de prealerta continua, como casi la totalidad de la base durante las dos jornadas que dura la cumbre. Defensa también quiere movilizar a los efectivos del Mando de Artillería Antiaérea del Ejército de Tierra dentro de este plan contra amenazas aéreas.

En tierra, el grueso del despliegue correrá a cargo de la Policía Nacional, que tiene previsto desplazar a la capital a no menos de 13.000 agentes (entre ellos cerca de 3.000 miembros de la UIP, antidisturbios), que se sumarán a 12.000 funcionarios de la capital que serán destinados al despliegue.

El operativo, que ya ha obligado a suspender y aplazar libranzas y vacaciones en el cuerpo, involucrará a todo tipo de especialidades de la institución (Seguridad Ciudadana, UIP, UPR, servicios de información, Guías Caninos, Tedax-NRBQ, Subsuelo, Caballería, Unidad Central de Protección o GEO).

Los escoltas de Biden

También en tierra estarán los equipos de seguridad y escoltas propios de los países participantes, cuyos datos se mantienen en el mayor de los secretos, aunque se sabe que sólo la delegación estadounidense mueve un centenar de agentes para la protección del presidente, Joe Biden.

El epicentro del despliegue de seguridad será Ifema, el centro de convenciones de Madrid. La seguridad será extrema en los dos pabellones reservados para el evento (el 9 y 10). Los 200.000 metros cuadrados de Ifema estarán protegidos por un triple anillo de seguridad y dentro de esta ‘fortaleza’, en el pabellón 1, se establecerá el Cecor, el centro de coordinación de todo el dispositivo de seguridad. Es muy probable que la Línea 8 del Parque de las Naciones, donde se ubica Ifema, sea suspendida parcialmente. De hecho, Interior valora pedir a las empresas cercanas a Ifema que implanten el teletrabajo esos días.

Más allá del espacio ferial, Interior pretende blindar otros «puntos estratégicos» de la cumbre como el aeropuerto de Barajas, la base de Torrejón, el Palacio Real (donde habrá una recepción), el Museo del Prado (donde se celebrará una cena), la veintena de los hoteles donde se alojarán las delegaciones y los 40 kilómetros de los carriles prioritarios de las delegaciones desde sus hoteles hacia la feria o los aeropuertos.

España blindará la cumbre de la Otan con 35.000 efectivos en plena guerra de Ucrania
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