sábado 29/1/22

El filósofo publica Solo integral (Ariel), una selección de cien de sus mejores textos a los que el autor ha dado una vuelta de tuerca. El separatismo, ETA, la izquierda, la derecha, los populismos... Nadie sale indemne, ni siquiera él.

—La izquierda no sale bien parada en esta revisión...

—La primera izquierda era universalista y social, con personalidades como Marcelino Camacho y Santiago Carrillo. Yo he estado en la cárcel con Camacho y recuerdo que el discurso más emocionante que se hizo en defensa de la Constitución del 78 lo hizo él. Hoy, en cambio, todos los mindundis de la izquierda compiten en oponerse a la Constitución. El giro hacia el populismo comenzó con Zapatero y, ahora, me parece que el Gobierno de Sánchez y compañía ha reunido lo peor de cada casa.

—El país parece estar dividido entre izquierda o derecha. No valen medias tintas.

—Parece que si no eres de izquierdas eres un fascista y eso solo pasa en España. En cualquier otra parte hay demócratas de izquierdas y de derechas. Aquí, aunque seas de derechas, tienes que hacer cosas que parezcan de izquierdas.

—¿Ve necesaria una regeneración política?

—Echo de menos algunos de los políticos que había antes y creo que debería aprovecharse a algunos de los que hay ahora. Lo que pasa es que la gente más interesante suele tropezar con su propio bando. Le ha pasado a Cayetana Álvarez de Toledo, que es lo mejor que le ha pasado al PP en mucho tiempo, y es lo que parece que están intentando hacer con Ayuso. Eso demuestra que cuando aparece una personalidad potente, en su partido no lo ven con mucho entusiasmo.

— Critica que la izquierda utiliza la «amenaza» de Vox para seguir cosechando apoyos.

—Siempre que se habla de extremismo se identifica con la derecha, como si no hubiera una extrema izquierda. Vox tiene apoyos, pero ni mucho menos comparables a los de Podemos, que es un comunismo clásico a la boliviana. Las dos son opciones extremas.

«En España, si no eres de izquierdas, eres un fascista»
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