miércoles. 06.07.2022

Gimeno quería que su ex no supiera nunca qué había pasado con sus hijas

La madre de Olivia y Anna quiere quitarles a las niñas ya muertas el apellido de su padre
Concentración en Santa Cruz de Tenerife en repulsa por el asesinato de las dos niñas. RAMÓN DE LA ROCHA

La última incógnita del terrible parricidio de Tenerife es cómo Tomás Gimeno mató sus dos hijas antes de arrojarlas a 1.000 metros de profundidad. Probablemente no se aclare hasta que se tengan los resultados de la autopsia a Olivia, la hermana de seis años cuyo cadáver fue rescatado el jueves, tras 44 días atrapado en una bolsa de deportes lastrada en el fondo del océano por el ancla de la lancha de su padre, que también fue su asesino. La identidad de Olivia se confirmó ayer mediante la huella dactilar.

Los investigadores de la Guardia Civil, en base a las certezas que ya tienen, barajan que Gimeno, muy posiblemente, matase a sus hijas con una sobredosis de somníferos o por asfixia, o bien mezclase ambos actos homicidas. Que las drogase para después asfixiarlas.

Lo que dan por seguro es que cuando el fatídico 27 de abril el criminal aparcó su Audi A3 junto al pantalán de Puerto Marina, en Santa Cruz de Tenerife, sobre las 21:30 horas, Olivia y Anna, su hermana de 14 meses, estaban muertas. Ni las cámaras de seguridad ni el vigilante pudieron ver cómo su padre las subía a su lancha, porque sus cuerpos sin vida iban ocultos en las bolsas de deporte tipo petate que, junto a otros cuatro bultos, trasladó en tres viajes hasta la embarcación.

De igual manera, hay constancia de que Gimeno llegó con sus hijas, sobre las 20:00 horas, a su casa en Candelaria, tras pasar la tarde con los abuelos y sin intención alguna de devolverlas a Beatriz, su exmujer, como le había prometido. La muerte se produjo durante esa hora y media y, posiblemente, en la vivienda.

Los agentes localizaron sobre la mesa del comedor blíster fuera de las cajas y a medio consumir de lorazepam, un potente somnífero. Por contra, lo que no hallaron ni en la casa, ni en el coche, ni en la lancha, pese a realizar cinco registros, uno de ellos con perros adiestrados, fue restos de sangre de las niñas.

Cada vez tienen más claro que todo formó parte de un plan homicida premeditado de venganza machista, de un crimen vicario. Tomás no sólo quería hacer daño a Beatriz donde más le podía doler, arrebatándole a sus hijas, sino que pretendió condenarla de por vida al dolor y a la duda de no saber qué había pasado exactamente, sepultándolas en el fondo del océano. Allí las arrojó, entre las diez y las once de la noche, embutidas en los petates y lastradas con el ancla del barco y quizá también con la bombona de oxígeno llena hallada tres días antes en la misma zona.

Un punto del Atlántico A tres millas de Puerto Marina y una del Puertito de Güímar. El mismo lugar al que, según la geolocalización del móvil, volvió unas dos horas después. Donde los investigadores creen que se suicidó, quizá colocándose como lastre las pesas de buceo que ya no estaban en el barco cuando la Guardia Civil lo encontró a la mañana siguiente. El suicidio se pudo producir pasadas la 1:30 horas, cuando se pierde la señal del teléfono, tras reiterarle a su exmujer que no le volvería a ver ni a él ni a las niñas.

Antes, el asesino volvió a casa de sus padres para dejar allí a su perro antes de desaparecer. Los progenitores se enteraron al ver a la mascota en el jardín, por lo que Gimeno tuvo que entrar por la valla. El buque oceanográfico Angeles Alvariño, con ayuda de su sonar, sigue rastreando el fondo marino en este punto, para tratar de localizar el cuerpo de Anna y del homicida, lo que podría ayudar a la madre a iniciar su duelo. Guardia Civil y autoridades tratan de que los trabajos continúen, si fuera preciso, incluso más allá del lunes.

«No es un loco»

La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género subrayó hoy que Tomás Gimeno «no es un loco o un asesino en serie, es la cara del machismo». Victoria Rosell señaló que es «ese hombre que no tolera la libertad de la mujer y su igualdad». «Contra eso debemos luchar las instituciones y toda la sociedad todos los días, no solo cuando ocurre lo peor», reclamó.

Beatriz Zimmermann, la madre de Anna y Olivia, quiere que el apellido Gimeno no aparezca jamás asociado a las pequeñas, y que deje de figurar en todos los registros. Así lo ha contado el portavoz de la familia y presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amils.

Amills subrayó que la personalidad de Gimeno es la de un «narcisista y machista» que se creía en posesión de todo y desveló que le fue infiel a su pareja incluso cuando ella estaba embarazada y que entró en cólera cuandola madre de Olivia y Anna estebleció una relación con otro hombre.

Ayer, la reina inició su intervención en el Santander WomenNOW con un recuerdo para las madres de Olivia y Anna, las niñas asesinadas por su padre en Tenerife, y la de la menor de 17 años de Sevilla, Rocío Caí, aseinada por su expareja. «No creo que haya nadie esta mañana que no intente ponerse en la piel de las personas que aman a estas niñas, a estas menores asesinadas», dijo doña Letizia. «Es difícil evitar la expresión de dolor y tristeza por el asesinato de menores», añadió.

Gimeno quería que su ex no supiera nunca qué había pasado con sus hijas
Comentarios