lunes 26/7/21

La independencia de Ayuso

La presidenta de Madrid remarca su papel: «Yo tengo perfil propio, me presento y el proyecto lo encabezo yo, y la Comunidad de Madrid me la he echado a las espaldas yo»
Isabel Díaz Ayuso tras su investidura celebrada en la Real Casa de Correos de Madrid. ZIPI

Sólo Ayuso marca el camino de Ayuso. Como en la pandemia. Y lanzando sus dardos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con, a menudo, un eco mayor del que consigue el líder nacional del PP, Pablo Casado. A la madrileña.

Ayuso es consciente —y la dirección nacional del PP lo reitera a menudo— de que su estrellato tuvo como origen una apuesta política de Casado, pero, a partir de su designación rechaza cualquier «apadrinamiento».

«Yo tengo perfil propio, aspiro a seguir defendiéndolo, he sido una mujer siempre independiente y libre y me presento yo, y el proyecto lo encabezo yo y la Comunidad de Madrid me la he echado a las espaldas yo y así pienso seguir haciéndolo», afirmó en campaña.

Sin embargo, pese al hiperliderazgo de Ayuso, Casado se encomendó a su victoria, que definió como el motor del cambio con el que buscará ganar las elecciones generales. El punto de partida de un cambio de ciclo.

El éxito de Ayuso fue incontestable: acabó con el que fuera su socio, Ciudadanos, adelantó en solitario a la izquierda y pasó a necesitar sólo la abstención de Vox. Reunificación de la derecha y «voto prestado» del PSOE, la receta que Casado necesita aplicar para alcanzar La Moncloa.

Por eso, pese al perfil propio defendido por la presidenta, Casado remarcó entonces que «Isabel es puro PP, es Partido Popular por los cuatro costados».

Y por eso, pese a las evidentes tensiones por el rey y los indultos, todos los barones del PP han arropado a Ayuso en su toma de posesión. Al contrario que en la protesta de Colón, los Feijóo, Moreno Bonilla, Fernández Mañueco y López Miras no han tenido en esta ocasión problemas de agenda que les impidieran acudir a la Puerta del Sol a felicitar a la presidenta.

Y es que tras el la victoria en Madrid, el PP ha empezado a despuntar en los sondeos, donde —salvo en el caso del CIS— adelanta ya al PSOE y se dibuja una mayoría para gobernar, sumando, eso sí, con Vox.

Las buenas perspectivas no se quedan además en las elecciones generales, si no que se extienden a Castilla y León, donde el PP podría tener mayoría absoluta, Castilla-La Mancha o a Andalucía, donde los populares doblarían sus escaños.

Los populares no suenan igual sin embargo en todos los territorios. Casado lo admite, pero lo ha reivindicado como una fortaleza, como cuando sostuvo que «España tiene muchos acentos, el PP también y se nos entiende muy bien en todas partes».

Sin embargo, en Madrid, centro de la vida política nacional, el riesgo para Casado es que una voz, la de Ayuso, resuene más que la suya.

Bronca por no estar

El Gobierno aseguró ayer que no recibió «ninguna invitación», a través de los canales habituales, para participar en el acto institucional de toma de posesión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, según informa Europa Press.

Así lo ha manifestado la Secretaria de Estado de Comunicación en un comunicado ante las preguntas recibidas sobre la no asistencia de ningún miembro del Gobierno este sábado a la toma de posesión de Díaz Ayuso.

Esta invitación previa, según ha destacado la Secretaría de Estado de Comunicación, «es habitual en estas ceremonias, algo que en esta ocasión no ha ocurrido».

No obstante, el Gobierno de España, que estuvo representado por la delegada del Gobierno, Mercedes González, ha felicitado a la presidenta madrileña por el inicio de su nuevo mandato, que se extenderá hasta las futuras elecciones de mayo de 2023.

Y le expresado su deseo de cooperar en todo lo necesario para «conseguir el mayor desarrollo y bienestar» de la Comunidad de Madrid y de sus ciudadanos.

El alcalde de Madrid y portavoz del PP nacional, José Luis Martínez-Almeida, ha replicado que «por supuesto se comunicó al Gobierno» la toma de posesión de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.

Almeida cree que «lo único que prueba es que el PSOE y el presidente, Pedro Sánchez, no han aprendido nada de lo que pasó el 4M, que no han digerido la derrota sin paliativos siendo el PSOE la tercera fuerza».

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