domingo 24/1/21

El presidente reconoce por primera vez tensiones con Pablo Iglesias

Pedro Sánchez acepta que su vicepresidente segundo no anda descaminado cuando dice que hay «tensiones» en el Gobierno de coalición. Reconoce que son gajes del oficio al compartir dos partidos el Consejo de Ministros por primera vez en 80 años, pero que con el paso del tiempo los socialistas y Unidas Podemos aprenderán a cohabitar mejor. Nada serio, a su entender. Incluso parafraseó a Miguel de Cervantes para restar crudeza a la primera crisis de su Gobierno bicolor a cuenta de la negociación presupuestaria.

«El Quijote —rememoró Sánchez— decía que la experiencia es la madre de la ciencia; también de la ciencia del Gobierno de coalición».

Lo dijo ayer en compañía del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, al que, en tono desenfadado, pidió consejo para capear estas situaciones que han estado a la orden del día en Italia, país con amplia experiencia en coaliciones.

Todo parte de unas palabras de Pablo Iglesias en una entrevista con el diario ‘La Stampa’ de Turín, en la que señalo que es «normal que haya diferencias y tensiones internas» en el Gobierno que comparten el PSOE y su partido porque se trata de dos fuerzas con «ideas e intereses diversos». El vicepresidente segundo también relativizó estas discrepancias porque Sánchez y él, como tienen «confianza mutua», las solventan. «A veces —prosiguió Iglesias— se encuentra una síntesis, otras veces nos vemos obligados a rendirnos porque somos el accionista minoritario, otras veces él se rinde. Es política».

Tanto el presidente del Gobierno como su vicepresidente están empeñados en reducir a problemas menores de familia los choques de las últimas semanas. La presentación de una enmienda antidesahucios a los Presupuestos, la reclamación de un referéndum en el Sáhara, la exclusión de Iglesias de la comisión que gestionará los fondos europeos y la posterior rectificación son los últimos capítulos de una larga ristra de desencuentros en once meses de coalición.

Pero Sánchez tiene un objetivo superior, sacar adelante los Presupuestos, y en aras de conseguirlo esta dispuesto a dejar en segundo plano cualquier otra consideración. Sean los enfrentamientos en el Gobierno, sean los aliados para las Cuentas. Ahora, dijo hoy en Palma de Mallorca, toca «trabajar con humildad, aprender y ser conscientes de que el Gobierno tiene que avanzar en políticas y en los objetivos que se han marcado».

El presidente reconoce por primera vez tensiones con Pablo Iglesias