domingo 22/5/22

«Son cosas que pasan», así confirmaba de manera implícita su nueva relación con una compañera de trabajo el todavía marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin (54 años).

Como si de un mantra se tratara, repetía exactamente las mismas palabras que había utilizado su hijo, Pablo Nicolás, el día anterior sobre las imágenes en las que el cuñado del rey Felipe VI aparece paseando de la mano con Ainhoa Armentia, una compañera de trabajo de 43 años natural de Vitoria, por las playas de Bidart, en el País Vasco francés. Unas fotografías en las que se les ve en actitud cómplice y que han causado todo un terremoto mediático.

Después de pasar el primer día alejado del foco, sin acudir a su puesto de trabajo, Iñaki Urdangarin llegaba ayer a primera hora al despacho de abogados Imaz y Asociados, donde ejerce como asesor empresarial.

Aunque al principio parecía que no iba a contestar a las preguntas de los numerosos medios que se arremolinaban a su alrededor, el exjugador de balonmano se decidía a dar la cara y explicaba que tanto él como su familia van «a solucionarlo de la mejor manera posible».

«Es una dificultad que gestionaremos con la máxima tranquilidad y juntos, como siempre hemos hecho», subrayaba de camino a la oficina.

Minutos después llegaba al mismo bufete Ainhoa y lo hacía sin mediar palabra, en una situación mucho más complicada que la del día anterior, cuando entró y salió del despacho con normalidad ya que todavía no había sido desvelada su identidad.

De ella ha trascendido que es licenciada en Administración y dirección de empresas y que en la actualidad ejerce como analista contable en el mismo bufete en el que trabaja Urdangarin. De su perfil profesional también ha llamado la atención cómo se describe a sí misma como mujer con habilidad para «enfrentar situaciones de desafío y superación», una virtud que a buen seguro le servirá estos días para capear el temporal en el que está inmersa. Con dos hijos adolescentes, estaría separada o en trámites de estarlo.

La pareja decidió quedarse a comer en el trabajo para evitar a la prensa y al filo de las cinco y media de la tarde, Urdangarin salía de las oficinas, esta vez sin mediar palabra con los reporteros, para marcharse en bici. Minutos después, un coche recogía a Ainhoa en la misma puerta. Aunque no quiso dar ningún tipo de explicación, su entorno sí ha reconocido que están preocupados y que lo está pasando mal.

Averiguarlo «poco a poco»

El que también ha vuelto a hacer declaraciones, volviendo a convertirse en el héroe de este folletín, ha sido Pablo Nicolás. Al ser preguntado sobre si su madre tenía conocimiento del ‘affaire’ de su padre antes de la publicación de la noticia, el joven ha respondido: «No estoy seguro. Tendremos que hablarlo y lo averiguaremos poco a poco». «Las navidades las hemos pasado en familia y lo hemos pasado muy bien», ha reconocido. Unas palabras que parecen respaldar la teoría de que la familia era desconocedora del romance. En todo caso, volvió a respaldar a su padre.

Peor talante mostraba su prima, Victoria Federica, que perdía los nervios al ser preguntada por el matrimonio de sus tíos. María Zurita, prima de Felipe VI, también era abordada en la calle por los reporteros y permanecía muda. Ninguna palabra más allá de un educado saludo.

Sobre la historia de cómo se consiguieron las fotografías, parece que todo se ha debido a un golpe de suerte y fue un turista quien paseando por Bidart el pasado 11 de enero reconoció al marido de la infanta y no dudó en hacer una serie de tomas. En todo caso, sigue habiendo numerosas incógnitas ya que todavía no se sabe si Urdangarin era conocedor de que le estaban haciendo las fotos, cuándo supo Cristina de la existencia de esta mujer, si lo sabían en la Casa Real o si el matrimonio roto ya estaba roto.

Urdangarin confirma su ruptura con la infanta Cristina: «Son cosas que pasan»
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