lunes 3/8/20
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Felices y conectados en el aula

un profesor de ambientales crea una app que traslada al alumno a la empresa para resolver problemas reales de forma lúdica. T ras 400 años sin evolución en la forma de enseñar, el profesor de Ambientales Luis Fernando Calvo quiere sacudir esos cimientos y cambiar el tú te sientas y escuchas, por tú vienes, participas y te diviertes aprendiendo. Con la app Binqui plantea problemas de ingeniería que despiertan la imaginación. Las notas, hasta un 20% mejores
Felices y conectados en el aula

Da igual lo mal o buen estudiante que se haya sido, siempre queda algún profesor al que se recuerda con nostalgia y una sonrisa. Más allá de las enseñanzas del programa educativo, lo que evoca la memoria son los valores que inculcaron, la pasión que transmitían en sus clases, la motivación con la que lograron superar el curso o conseguir que sus alumnos les siguieran. Seguramente, el docente de Ingeniería Química de la facultad de Biológicas y Ambientales de León, Luis Fernando Calvo, dejará huella en sus pupilos gracias a Binqui, una aplicación para resolver problemas industriales a través del juego.

La app surgió de la mano de un proyecto de innovación docente, tras darse cuenta de las grandes diferencias que existen entre la forma de trabajar con los alumnos en la Universidad y en las empresas. En las aulas, a los jóvenes se les enseña a realizar combinatoria de datos para resolver alguna cuestión, de modo que memorizan fórmulas y tablas que plasman en el papel. Sin embargo, cuando llegan a sus trabajos reales ( o a las prácticas en empresas), «el jefe les dice: esta tubería está mal, mira a ver por qué, y deben decidir buscando los datos», explica. De ahí que Binqui se centre en facilitar enunciados de problemas sin datos para que el usuario sea quien seleccione los datos que necesitaría y que ‘cuestan’.

Gana quien haya consumido menos datos. El jugador dispone de unos puntos iniciales y recibe un bonus por cada problema que llegue a resolver de forma correcta. Cada dato al que recurra para desentrañar el problema que le plantean genera un consumo de puntos que se indica al lado del dato (como si fuera su precio). «El objetivo es resolver el problema con el menor número de datos. Por ejemplo, se les pregunta qué rugosidad absoluta tiene un material biológico susceptible de ser contaminado del que se ha fabricado un primer tramo de tubería horizontal, rígida e irrompible». Como datos disponibles pueden elegir el color o el espesor de la tubería, y como datos adquiridos, la diferencia de presión entre elementos de la tubería, el caudal que circula por ella, el diámetro o la longitud.





Calvo presentó la aplicación en un congreso en Orlando (Florida) y universidades de Chile y México se interesaron. Lo curioso es que de las 3.200 descargas de la app desde septiembre, gran parte son de la universidad de Hong Kong, pero 2.000 de particulares de China. El profesor reconoce que le preocupa la innovación docente. Por eso va a viajar a nuevos congresos para difundir Binqui y la idea «de gamificar (hacer lúdica) el aula para que los alumnos no vengan como un suplicio, sino que se encuentren un aprendizaje de forma divertida. Eso de cinco horas sin hablar, con una clase seguida de otra y sin levantarse no puedo ser. El mundo ha cambiado, las generaciones han cambiado y la educación, que lleva 400 años sin cambios en la forma de enseñar, debe evolucionar», indica.

El estrés también influye en los estudiantes y en su rendimiento y el profesor de Ambientales pretende con la aplicación conseguir que el aprendizaje de sus universitarios mejore logrando un acercamiento y «rompiendo la barrera que existe entre el profesor y el alumno». Más de un 75 % del alumnado al que consultó considera que la enseñanza académica en el entorno universitario «no genera felicidad y provoca angustia y sucesivos momentos de estrés».

Su método se denomina Incorporación de parámetros de felicidad en el aula universitaria mediante experiencias lúdicas que ayuden a reducir el modelo operativista en la resolución de problemas de Ingeniería. Lo primero es fomentar la proximidad, conocer los nombres de los alumnos e interesarse por su estado de ánimo o cansancio para saber cómo van a enfrentarse al día, todo ello enmarcado en lo que se denomina felicidad en el aula universitaria.

La segunda fase de su proyecto se centra en dos conceptos claves de la Psicología Positiva Docente: la atención plena y las fortalezas personales. Calvo pretende transformar las clásicas dinámicas basadas en la resolución de problemas «mediante pizarra y tiza» en dinámicas activas de carácter lúdico, en las que el alumno participe a modo de juego de rol con sus compañeros.

Binqui aspira a que los estudiantes sean capaces de enfrentarse a un problema sin disponer de todos los datos, como les ocurrirá en la vida real en un trabajo. Por este motivo, organiza a los alumnos en grupos y cada uno de ellos dispone de un presupuesto inicial con el que pueden ir comprando lo que necesita para desarrollar el problema. El profesor recuerda que trasladar esa idea a la app fue una de las tareas más complejas del proceso, tanto para los alumnos como para el propio personal docente que participó en el proyecto, porque no estaban acostumbrados a este tipo de dinámicas y al esfuerzo que suponen.

Calvo ya trabaja también para ayudar a los alumnos a superar el miedo escénico, a realizar exposiciones, hablar en público, ser líderes y en técnicas de relajación para que los estudiantes puedan visualizar una situación de estrés. Esta segunda pata del proyecto concluirá en junio y ya prepara un nuevo proyecto para concurrir a la siguiente convocatoria que se centrará en introducir técnicas de terapia emocional para conseguir mejores resultados.

Los universitarios con los que ha puesto en marcha el proyecto de innovación docente pertenecen a los grados de Agrícolas, Biotecnología y Ciencias Ambientales. Tras aplicar las técnicas de Luis Fernando Calvo se observó un incremento en el número de aprobados en todas las asignaturas en torno al 20 %. Ese porcentaje fue mayor en determinadas titulaciones (Ingeniería Agronómica y Biotecnología). También se registró un incremento en la calificación media final. Los datos avalan, a su juicio, que «la felicidad dentro del aula universitaria es compatible con el aprendizaje académico».

Calvo persigue con su planteamiento educativo «promover la felicidad del alumno disminuyendo sus niveles de angustia y estrés provocados, entre otros aspectos, por convertir el aula universitaria en un espacio impersonal de adquisición individual de conocimientos académicos». También aspira a «destruir el puro operativismo del alumnado en la resolución de problemas de ingeniería intentando abrir su mente a la resolución científica, es decir, sin datos y sin indicaciones de las condiciones existentes.

Sus cuatro líneas de actuación son modelos, expectativas y lenguaje positivos y modelos de fortaleza, consiguiendo la implicación de los estudiantes en su desarrollo. Así se logra que sean «totalmente conscientes, desde el primer día de clase, de su participación en este tipo de dinámicas y de los objetivos que se pretenden conseguir con ella», apunta.

Cree que la Universidad se debe abrir a las nuevas tecnologías que ya se usan en tabletas y móviles para enseñar el conocimiento de un modo más acorde al tiempo histórico que les ha tocado vivir a los universitarios. De hecho ya existen apps como GoConqr que permite visualizar y compartir diapositivas, mapas mentales, fichas de memoria, apuntes online, tests o repasar contenidos desde cualquier lugar.

El profesor afirma que los jóvenes que participaron en el proyecto trabajaron la socialización de las asignaturas de ingeniería, con un desarrollo de valores humanos y fomento de los valores ético-cívicos. También utilizaron las nuevas tecnologías para el apoyo de la actividad docente, se realizó docencia fuera del aula e impulsó el aprendizaje autónomo, incentivando la necesidad de adquirir conocimiento por parte del alumnado. Calvo colabora con el instituto Ginés de los Ríos para la transición Bachillerato Universidad.

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