lunes. 27.06.2022

El diseño interior y las zonas de circulación dentro de este centro de congresos se basan en una serie desniveles que siguen la pendiente descendente de la colina, dejando oculta bajo tierra parte del edificio, cuya entrada principal está en la planta baja y cuyas entradas y salidas laterales están en el segundo piso.

El punto focal de la construcción es un tragaluz situado en el centro del techo que permite que la luz natural inunde el interior, cuyo impactante vestíbulo está revestido de madera.

Dentro del CCEY predominan los colores que trasmiten calidez (ocre, madera y arena) y unas formas onduladas que evocan a la naturaleza, una combinación que brinda un espacio acogedor, en contraposición con el tejado y las fachadas de aspecto níveo del edificio, que están en consonancia con el ambiente gélido del exterior.

Los ventanales de vidrio, que van desde el suelo hasta el techo, y están distribuidos por todo el edificio se han colocado de modo que permitan a las personas disfrutar desde el interior de unas vistas panorámicas ininterrumpidas del paisaje natural circundante a lo largo de las estaciones del año, según MAD.

Estos paneles de cristal (muro-cortina, en el lenguaje arquitectónico) que rodean la edificación, incorporan un polímero plástico translúcido y liviano, que permite difundir la luz en todo el interior, señalan.

UN INTERIOR CÁLIDO Y ACOGEDOR
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