viernes. 01.07.2022

Pasha tiene 68 años y una pensión que no llega a los 90 euros. Todos los domingos se coloca en la esquina de un mercadillo a vender cosas. Ayer tenía calcetines, especias, aceite, sal, aceitunas y hasta una corona de flores para un entierro. Pasha vende lo que cae en sus manos. «Aquí no se vive, aquí se sobrevive», sentencia.

Esta mujer observa la cercana guerra que tiene lugar en Ucrania con distancia. Trabajó durante 28 años asfaltando carreteras. Tiene una hija y tres nietos, pero residen en Madrid, a varios miles de kilómetros de Moldavia. Ella enviudó y vive sola. Lo que realmente le preocupa es salir adelante. Pero, además, las dudas que se ciernen sobre Moldavia no son sólo económicas, sino también territoriales. «Si Odesa cae, el siguiente objetivo será Moldavia», afirma con rotundidad Alana Balatel. Esta mujer de 33 años es profesora de turismo y guía. Vive en Chisináu, la capital. Desde que empezó la invasión dedica gran parte de su tiempo a ayudar a gestionar la acogida de los cientos de miles de refugiados que han llegado de Ucrania. «Hemos sufrido mucho durante nuestra historia. Hemos sido atacados por mongoles, turcos, rusos... El pueblo moldavo decidió hace mucho tiempo que quiere ser independiente», subraya Alana.

Como esta mujer, miles de moldavos viven con el temor de que ellos puedan ser los próximos objetivos de Putin. Cuando empezó la guerra, el Gobierno de Chisináu decidió cerrar el espacio aéreo y decretó el estado de emergencia ante lo que consideró una vulneración flagrante del derecho internacional.

Eso no evitó que a principios de marzo varios misiles lanzados desde el mar Negro sobrevolasen sus cielos en dirección al aeropuerto ucraniano de Vinnytsia.

Aquellos proyectiles pasando por encima de sus cabezas avivó aún más la sensación de que las próximas víctimas de Putin serán los moldavos. Los expertos insisten en que hay importantes similitudes entre Ucrania y Moldavia.

—Alana, ¿qué harás si hay un ataque sobre Moldavia?

—Rusia no tendría necesidad de atacar. No podemos defendernos. Sólo nos tomarían.

«Si cae Odesa, el próximo objetivo ruso será Moldavia»