sábado. 25.06.2022

Ni apoyo, ni condena. China, el país con más influencia en el conflicto entre Rusia y Ucrania, se mueve sobre arenas movedizas. Y el régimen, caracterizado siempre por un pragmatismo que se puede resumir como «mejor comprar que ocupar», no está cómodo con la explosión de testosterona de Vladímir Putin.

Pero se niega a considerarla una invasión. «Rusia es un socio estratégico, pero no estamos alineados», ha comentado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Wang Wenbin. «No es la situación que queríamos ver en Ucrania», había dicho antes. No obstante, China ha comenzado a censurar mensajes de apoyo a Ucrania en redes sociales.

De momento, la postura oficial del Gobierno chino se resume en cinco puntos: respeto a la soberanía de Ucrania, crítica a la ‘mentalidad de Guerra Fría’ que ha llevado a la Otan a acercarse a Rusia, exigencia de contención a todas las partes para preservar vidas, apuesta por la vía diplomática para buscar una solución y el otorgamiento de un papel crucial al Consejo de Seguridad de la ONU, en el que Rusia tiene un poder de veto que utilizó al inicio de la invasión para evitar la condena de sus acciones militares.

A esos puntos, expresados por el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, China ha sumado la denuncia de las sanciones económicas contra Rusia. Lo que no está claro es cuánto tiempo podrá mantener Pekín esta indefinición, porque el gigante asiático se ve como el colchón económico de Rusia frente a las sanciones impuestas por los poderes occidentales tradicionales.

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