viernes 28.02.2020

La izquierda italiana trata de contener el avance de Salvini

El líder de la extrema derecha echa un pulso en la histórica ‘región roja’ de Italia
Matteo Salvini (en el centro) con Silvio  Berlusconi, en un acto electoral ayer, en Rávena.
Matteo Salvini (en el centro) con Silvio Berlusconi, en un acto electoral ayer, en Rávena.

La izquierda italiana trata de conservar a la desesperada su histórico bastión, Emilia-Romagna (norte), frente al avance del ultraderechista Matteo Salvini, en unas elecciones regionales que también tendrán lugar en Calabria (sur) y que servirán para tomar el pulso al Gobierno nacional.

Casi cinco millones y medio de italianos están llamados a las urnas en Emilia-Romagna (3,5 millones) y Calabria (1,9).

En el caso de la primera región, los dos candidatos principales son el presidente saliente, Stefano Bonaccini, del Partido Demócrata (PD, centroizquierda), y la senadora Lucia Borgonzoni, apoyada por la coalición de partidos de derechas liderada por Salvini.

En Calabria, gobernada desde 2014 por la izquierda, compiten la candidata de derechas Jole Santelli —favorita en todas las encuestas—, el de izquierda Filippo Callipo, el del Movimiento 5 Estrellas (M5S) Francesco Aiello, y el independiente Carlo Tansi.

LA DESEADA REGIÓN «ROJA»

Toda la atención se centra en Emilia-Romagna, la histórica región roja de Italia, tierra de partisanos gobernada por la izquierda durante los últimos 70 años de democracia y en donde los partidos se han volcado. Y todo apunta a que será un duro pulso, pues todos los sondeos dan muy igualados a ambos bloques.

El candidato de izquierdas, Bonaccini, se centró en resaltar los logros de esta región, una de las más avanzadas e industrializadas, que crece a mayor ritmo y una de las cinco —de un total de 20— con un «alto» nivel de vida, según la Oficina Europea de Estadística.

En cambio Salvini clama continuamente por la renovación tras décadas de hegemonía de izquierdas y, por esa razón, se ha esforzado en la campaña, eclipsando incluso a su candidata, Borgonzoni. Fiel a su bronco estilo, el ultraderechista ha protagonizado todo tipo de polémicas, como cuando llamó al interfono de una familia de tunecinos en la periferia de Bolonia para preguntar si traficaban con drogas.

Tampoco dudó en cerrar su campaña en la localidad de Bibbiano, epicentro de un oscuro escándalo por irregularidades en la asignación de niños de acogida que salpica a dirigentes del PD. O lanzó una campaña de ayuno entre sus seguidores después de que el Senado diera los primeros pasos —con sus votos a favor— para quitarle la inmunidad y permitir su enjuiciamiento por bloquear una nave con inmigrantes en junio, cuando era ministro del Interior.

Y es que Salvini ve en estos comicios regionales, sobre todo los de Emilia-Romagna, una oportunidad de oro para mostrar músculo y erosionar a los dos partidos principales en el Gobierno nacional, el PD y el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S).

La izquierda italiana trata de contener el avance de Salvini