martes. 04.10.2022
Navalni en una videoconferencia antes de su detención. OLIVIER HOSLET

El Kremlin ha abierto un nuevo frente de tensión con Occidente con el apresamiento del líder opositor ruso Alexéi Navalni nada más regresar al país tras haber sobrevivido un envenenamiento, decisión que ha desatado una fuerte condena internacional y puede traducirse en nuevas sanciones contra Rusia.

La lluvia de críticas desde el exterior se produjo nada más conocerse su aprehensión el domingo en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo cuando llegaba de Alemania, donde se trató durante casi cinco meses de un envenenamiento con el agente tóxico Novichok, del que el opositor responsabiliza al presidente ruso, Vladímir Putin.

Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y organizaciones de derechos humanos han manifestado su condena a la detención de Navalni.

«El señor Navalni debería ser liberado inmediatamente, y los responsables del inadmisible ataque contra su vida deben rendir cuenta», escribió en un tuit Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del presidente electo de EE UU, Joe Biden.

También el secretario de Estado saliente de Estados Unidos, Mike Pompeo, condenó «rotundamente la decisión de Rusia» de arrestar a Navalni, «el último en una serie de intentos de silenciarle a él y a otras figuras de la oposición».

Incluso Finlandia, un país históricamente muy cuidadoso en sus relaciones con Rusia, demandó la puesta en libertad del activista anticorrupción.

«El político opositor ruso Navalni debe ser liberado sin demora. También se debería poner en libertad a los otros detenidos a su llegada», escribió hoy en Twitter la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin.

El Servicio Federal Penitenciario de Rusia ordenó la detención de Navalni por incumplir las condiciones de una pena suspendida de tres años y medio años de cárcel, a la que fue condenado en 2014 en un juicio calificado de arbitrario por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El opositor, que ayer fue enviado a prisión preventiva para al menos 30 días, acusa a Putin de ordenar primero su asesinato y después de «fabricar» casos penales para restringir su actividad.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, salió al paso del aluvión de críticas internacionales y aseguró hoy en su tradicional rueda de prensa anual que se trata simplemente de la «aplicación de la justicia»».

El Kremlin abre un nuevo frente de tensión con Occidente al apresar al opositor Navalni
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