martes 10.12.2019
El León que no calla

El ruido que no deja vivir

El Ayuntamiento de León reforzará la campaña para exigir a los hosteleros que cumplan la normativa antes de ser sancionados 
Un local musical del casco histórico, donde se localizan la mayoría de estos establecimientos. JESÚS F. SALVADORES
Un local musical del casco histórico, donde se localizan la mayoría de estos establecimientos. JESÚS F. SALVADORES

Dentro hay niveles de ruido, pero no se sabe cuánto. Apenas media docena funciona dentro de lo marca la ordenanza. Pero el resto, se encuentran inactivos o no emiten las mediciones de acuerdo a lo que establece la normativa municipal. Cuando se cumplen más de 14 años de la puesta en funcionamiento de las medidas para controlar los niveles sonoros de los establecimientos musicales, el Ayuntamiento de León prepara una campaña para reclamar a los establecimientos musicales que cumplan con las condiciones que marca el sistema telemático de control que garantiza el correcto funcionamiento de las instalaciones. Si no lo hacen, se les recordará que pueden precintarse los equipos, además de que se exponen a multas de hasta 300.506,05 euros por tratarse de una infracción considerada como muy grave.

 

La ordenanza establece desde junio de 2005 que «los titulares de actividades que dispongan de aparatos de reproducción musical deberán instalar limitadores acústicos, al efecto de regular el nivel de presión sonora en el interior de los locales».

La decisión obligó a que los establecimientos tuvieran que instalar equipos, bien con la ayuda de la administración si ya estaban en funcionamiento y por obligación a los que se abrieron después, que transmitan los ruidos que emiten para que no superen los listones marcados: 65 decibelios por el día y 55 por la noche, hacia el exterior, y 40 decibelios de transmisión, en todo tipo de horarios, hacia los locales o viviendas colindantes.

La exigencia mantiene monitorizados 93 locales en toda la ciudad, la inmensa mayoría en el casco histórico, que cuenta con exigencias de control mayores al tratarse de una Zona Acústicamente Saturada (ZAS), aunque en la práctica su funcionamiento se muestra más que disminuido, como se puede comprobar en los enlaces a los dos sistemas principales de las empresas de registro que hay colgados en la página web del Ayuntamiento de León.

 

Garantías

 

Los controladores exigidos por la ordenanza limitan el nivel máximo que con el que puede emitir una cadena de sonido, a la vez que controla el ruido que se registran en el local emisor. Su instalación sirve para que los establecimientos musicales cuenten con un dispositivo que autolimita su potencia, de acuerdo al aislamiento acústico y otros parámetros, y que le sirve a la administración municipal para saber si cumple con la normativa establecida. Si hay una incendia, avisa.

La ordenanza obliga desde a los locales musicales, que suman 93 inscritos, a tener estos equipos

El problema surge cuando, en la mayoría de los casos, no se paga la transmisión al proveedor, mientras que el instalador que mantiene el equipo no traslada la incidencia para no dañar el contrato de funcionamiento que mantiene con los responsables de los establecimientos, a pesar de que la normativa marca de manera taxativa que debe resolverse cualquier avería «en el plazo no superior a una semana».

 

Aunque desde el consistorio se mantiene la confianza en este tipo de equipos, el paso del tiempo ha demostrado que es necesaria una nueva campaña para reforzar la exigencia, como se planteará esta misma semana en la reunión de la mesa del ruido, en la que tienen asiento los técnicos, los grupos políticos, las asociaciones de hostelería y los representantes de los colectivos vecinales. No se quedará ahí, sino que se espera mejorar los sistemas de transmisión de datos dentro de las posibilidades de los planes smart para la ciudad.

La Policía Local planifica la puesta en marcha de una unidad de inspección de actividades

 Por ahora, se limita a campañas específicas como la que se desarrollará en Navidad. Pero, la detección de cada vez más necesidades, hace que la Policía Local se plantee puesta en funcionamiento de una nueva unidad operativa destinada casi en exclusiva a la inspección de actividades que permita actuar de manera integral en el control de los establecimientos comerciales y hosteleros de la capital leonesa.

El grupo prevé aunar el control, de ruidos, seguridad de los locales y salubridad pública


La unidad, que sería pionera dentro de los cuerpos municipal de seguridad de la comunidad autónoma, pasaría del control que se sucede en la época navideña a una revisión sistematizada local por local durante todo el año. Sus funcionalidades no se quedarían tan sólo en el control de ruidos, que por ahora acometen de manera principal los agentes de la patrulla verde auxiliados por los de seguridad ciudadana y la brigada especial en casos de intervención, sino que abarcaría además todo lo que concierne a las instalaciones de seguridad, como los extintores, aforos o salidas de emergencia, así como a las normas de salubridad de los locales. y las restricciones de venta de determinados tipos de productos.

En suma, una actuación de inspección que, de acuerdo al plan que ya hay encima de la mesa, mejoraría el control del sector para la elaboración de los informes que, en caso de infracción, deben ser sancionados por parte de la administración autonómica.

El ruido que no deja vivir