viernes 22/10/21
Alternativas para sortear la crisis

Cafés, pinchos para llevar y callos que viajan en bicicleta

Bastantes bares continúan haciendo caja con los cafés ‘envasados’ y los restaurantes recurren a empresas de reparto para llevar su carta en tupper
Javier San Millán, del Marcela, recoge dos cervezas sin alcohol servidas a dos clientas. FERNANDO OTERO

«Para llevar». Esas dos simples palabras son ahora mismo el balón de oxígeno con el que respira la hostelería leonesa. Encierran nada menos que el pequeño (gran) resquicio al que se han enganchado los negocios para sortear las nuevas restricciones que impone la pandemia. Y no son pocos los que en lugar de bajar la trapa han decidido seguir abiertos ofreciendo cafés y pinchos para llevar.

Las nuevas medidas impuestas por la Junta de Castilla y León desde las 00.00 horas del pasado viernes para contener la expansión de la pandemia volvieron a poner el punto de mira en este sector ordenando su cierre, aunque dejaban una puerta abierta al servicio para llevar. Muchos se han subido al carro convencidos de que es una fórmula que puede resultar, aunque algunos lo hacen también con una buena dosis de resignación, después de meses de limitaciones y una caída notable de las ventas.


Fátima, del Café Velero, sirve un café a un cliente. FERNANDO OTERO

Fórmula que funciona «La verdad es que ahora estamos vendiendo incluso más cafés que antes» Alternativa clara «Se trata de funcionar o de bajar la persiana y hemos apostado por seguir trabajando»«Vamos a ver como funciona, porque de momento otra cosa no se puede hacer para seguir funcionando», comenta Fátima, responsable del bar El Velero en la Avenida Mariano Andrés. «Somos un bar de toda la vida de este barrio y tenemos clientes de toda la vida que así siguen viniendo a tomar el café», comenta al tiempo que sirve dos cafés envasados a dos veteranos parroquianos y les ofrece la variedad de pinchos que muestra en el expositor que ha improvisado tras las cristaleras de entrada del local ahora cerradas a cal y canto salvo una pequeña puerta lateral desde donde los clientes la llaman para pedirle algo. «El bizcocho lo he hecho yo misma y está riquísimo», dice para convencerles mientras lo señala en una bandeja. A media mañana ya está casi mediado. En su caso no se lo pensó mucho cuando vio que las nuevas limitaciones dejaban abierta la vía del para llevar o el take away que también ponen algunos. «Hay que pagar la luz», comenta en una resumida lección de economía. Asegura que abre a las siete de la mañana para empezar a servir a los más madrugadores. «Bocadillos, raciones, bebidas y cafés para llevar», se lee en un cartel hecho a mano a la entrada. «Vendo unos 50 cafés cada mañana y bocadillos también», asegura.

Fórmula que funciona
«La verdad es que ahora estamos vendiendo incluso más cafés que antes»

En los barrios pero también en el centro de la ciudad se han agarrado a esta alternativa para no sumarse a la legión de bares y restaurantes cerrados por la crisis. La Confitería Albany es uno de ellos. «La verdad es que está funcionando bastante bien», afirma con énfasis Elena Georgieva, la dependienta de este local que añade a su también a su oferta pasteles, pastas y pan. «Estamos vendiendo ahora más cafés que antes. La gente que trabaja por la zona viene a por el café con leche de media mañana y muchos se lo toman en los bancos frente a la catedral». No ha tenido de momento ningún problema. «La gente que viene respeta la cola, las distancias y el aforo permitido. Únicamente a alguna persona mayor he tenido que decirle que no puede tomar el café dentro del local porque nos multan».


Entrada de la cafetería de la Universidad. FERNANDO OTERO

Mientras habla sobre esta nueva realidad entran dos mujeres a por dos cafés con leche. Los recogen y con la pasta que se da de pincho se lo van tomar frente a uno de los bancos situados frente a la Pulchra Leonina. Un café de media mañana disfrutando de una de las catedrales góticas más hermosas.

Y no son las únicas saboreando estos nuevos cafés al aire libre. De hecho, hay zonas de la ciudad como la plaza de la catedral o la plaza de San Marcelo que se han convertido en improvisadas terrazas alternativas que sustituyen a las ‘oficiales’ y son ahora el escenario elegido por funcionarios y trabajadores para tomarse un café o un agua con un pincho de tortilla.

Alternativa clara
«Se trata de funcionar o de bajar la persiana y hemos apostado por seguir trabajando»

En la plaza San Marcelo, el Marcela ha convertido su entrada en un gran muestrario con toda su oferta para llevar. Pasada la una del mediodía hay algunas personas haciendo una cola ordenada ante el panel rotulado donde puede leerse en letras grandes: «Café con rosquillas», «Encarga tu paella para el fin de semana» o «Picnic. Currante con prisa y sibarita», el mensaje con el que anuncian la venta de bocadillos y piezas sueltas de fruta.

Su oferta incluye además tuppers con raciones de callos y rabas para llevar a domicilio. «Los pedidos se los hacemos llegar rápidamente con Glovo», explica Javier San Millán, el responsable del establecimiento. «Se trata de funcionar o de bajar la persiana y hemos apostado por seguir trabajando», quiso subrayar. «Con sentido común por parte de todos se pueden hacer bien las cosas», añadió para apuntar que la fórmula del para llevar funciona. «El fin de semana dimos por este sistema unas quince comidas y entre diez y quince cenas».

Glovo, la popular empresa de reparto es la elegida por otros negocios de León para hacer llegar sus productos a las casas, desde un café a una tortilla. Es la nueva realidad de la hostelería leonesa.

Cafés, pinchos para llevar y callos que viajan en bicicleta