martes. 29.11.2022
Alumnos en las clases de refuerzo este mes de julio. DL

La comunidad educativa ha coincidido en reclamar a la nueva ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, «más capacidad de diálogo» que su antecesora en el cargo, Isabel Celaá, que abandona la cartera tras impulsar cambios legislativos en la materia, principalmente, la aprobación de la Lomloe, octava ley educativa de la democracia española que ha sido duramente criticada y ante la que se han rebelado varias comunidades autónomas gobernadas por el PP.

La portavoz de la Plataforma Más Plurales y presidenta de Cofapa, Begoña Ladrón de Guevara, dio la bienvenida a la nueva ministra y, en declaraciones a Europa Press, avanzó que se pondrán a su disposición «para entablar un diálogo y trabajar en equipo». «Hubo muchas prisas durante la negociación pero ahora creemos que se queda el trabajo a medias aunque entendemos que el nuevo ministerio hará un trabajo continuista. Por ello, le pedimos a la nueva ministra que nos escuche a todos porque en educación necesitamos sumar todos, buscar la estabilidad en el sistema y aunar», aseveró.

En la misma línea se pronunció el presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza Alfonso Aguiló, quien quiso dijo: «Esperamos poder retomar el desarrollo de la ley con el deseo de consenso que siempre hemos buscado. Y deseamos lo mejor a Isabel Celaá, con quien tuvimos siempre un trato cordial a pesar de mantener importantes diferencias».

Fin de una etapa

De la etapa Celaá valoran la derogación de la Lomce y el impulso a la Formación Profesional

Desde Escuelas Católicas confiaron en que se inicie una nueva etapa de diálogo y de «verdadera» participación, «en la que se busque la mejora del sistema, se afronten los verdaderos problemas que tiene la educación», señaló el secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta.

En declaraciones a Europa Press, la responsable de enseñanza de UGT, Maribel Loranca, precisó que, desde el sindicato, reconocen que «no han sido tiempos fáciles en la Educación por motivos de la pandemia» por lo que quisieron «poner en valor que la ministra Celáa ha derogado la Lomce impulsando una nueva ley educativa de la que compartimos buena parte de sus objetivos». «También reconocer el impulso a la FP a través del anteproyecto de una nueva ley y que, en estos días, se está debatiendo en distintos foros, incluido el Consejo Escolar del Estado», añadió.

En cualquier caso, matizó que, desde UGT les hubiera gustado «un impulso más decidido a la negociación colectiva y mayor regularidad en las reuniones de las mesas sectoriales del Ministerio» por lo que pidió que «en la nueva etapa se siga apostando por el incremento en la inversión educativa; se aborde la negociación del Estatuto del Docente y se negocien soluciones para atajar la temporalidad en el ámbito educativo, desarrollando el acuerdo recientemente firmado con Función Pública».

Desde CC OO, el secretario general de la Federación Estatal de Enseñanza, Francisco García, consideró que la ministra Celaá dejó «una obra legislativa notable» y se refirió concretamente a la derogación de la Lomce y la aprobación de la Lomloe que, aunque consideró «que se queda corta», reconoció que supone «recuperar la equidad e ir en la dirección correcta». «Recibimos bien a la nueva ministra, y con expectación para contribuir a resolver los déficit en la interlocución y el dialogo social; como todo nuevo cargo que ocupa su puesto tendrá que tener un periodo de tiempo para explicitar sus propuestas, pero seremos exigentes», advirtió García.

El responsable de Educación de CSIF, Mario Gutiérrez, también reprochó a Isabel Celaá su carencia negociadora y expresó su confianza en la capacidad del nuevo equipo. «Es muy importante que quienes vengan estén dispuestos a dialogar y negociar porque hay que cumplir el acuerdo en función publica para la estabilidad y su aplicación al sector docente, la aplicación de Lomloe y la ley de función del Estatuto Docente; esas tres cuestiones tienen que se negociadas para llegar a buen fin», explicó.

La comunidad educativa reclama a la nueva ministra impulsar el diálogo