domingo. 14.08.2022

El Crucero exige ampliar la losa sobre el tren ante la fallida integración abierta hace un año

Vecinos y comerciantes han pedido apoyo al Ayuntamiento de León para que reclame a Adif esta solución
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Brecha del tren junto a la herida cosida en Doctor Fleming. FERNANDO OTERO

La brecha del tren en León supura de nuevo, por el extremo de las costuras que Adif creía cerradas para siempre, donde cicatrizó el paso a nivel de Crucero. 

Comerciantes y vecinos de la zona aceleran el paso para ganar un espacio urbano sobre las vías del tren, en el punto que convierte a la calle La Velasquita en una entrada de túnel, y se trasladó el inicio de la hendidura de la quebrada del ferrocarril. La integración fallida del tren en León conlleva estas consecuencias. Apenas transcurrido un año del estreno de la infraestructura, el descontento social con el resultado pasa de runrún.

La urgencia de los vecinos en la confluencia de Doctor Fleming con la Velasquita, en esa secuencia de puntos de sutura a la herida abierta del paso a nivel, se aceleró cuando vecinos y comerciantes comprobaron que el interés por soterrar el tren en Trobajo no pasaba de la puerta de la subdelegación del Gobierno en León, donde la plataforma trepaliense ya ha depositado más de 10.500 firmas a favor de esta intervención que cambie las soluciones de los puentes y pasarelas del siglo pasado por una cobertura de losa.

León defiende el interés del ferrocarril europeo

Desengañados de que pudiera llegar a aplicarse la solución global del tren para León y san Andrés, ahogada por el desinterés y la falta de influencia de los políticos leoneses ante las administraciones, le pidieron audiencia al alcalde de León, para trasladarle la propuesta de cerrar el pozo, y crear una plaza pública sobre la losa que debería de hacer desaparecer ese espacio con pinta de recinto estabulado, que dejan los estampidores que colocó Adif a la salida de la túnel de la estación pasante de León, y los tirantes que sujetan los tableros del pasillo ferroviario. 

Integración fallida
La integración del tren se quedó a mitad del plan proyectado; ahora, aflora el descontento vecinal

La propuesta tampoco logró despertar el entusiasmo del ayuntamiento de León, a tenor de las impresiones de los representantes de vecinos y comerciantes que acudieron a aquella reunión. 

La integración del tren en León resultó un proceso de alumbramiento lento, que en dos décadas perdió la mitad del contenido inicial, hasta llegar raquítica al momento final. Ni se cerró la brecha, ni satisfizo las aspiraciones de los habitantes de estas zona que implica a los términos municipales de León y San Andrés.

La rebelión de Trobajo del Camino contra los puentes Adif para dar cobertura a la movilidad sobre la vía que pasa a llamarse de alta velocidad es la espoleta que alimenta ahora la aspiración de León que no acabó de enterrar el tren.

Túnel con trampa
La reclamación en torno a la salida del túnel de la estación pasante fue desatendida por Adif

La citación de Transportes y Adif a la alcaldesa de San Andrés del Rabanedo activa las propuestas y alternativas que asociaciones vecinales, comerciantes y plataformas por el soterramiento manejan con el fin de terminar por derrocar los muros de Párroco Pablo Díez y llevar el tren bajo losa hasta más allá del límite de la calle Limonar de Cuba, la referencia del reto. 

En esa embestida social, no se dejan flecos sueltos. Por si la disculpa del Gobierno resulta el acceso al los talleres de Renfe para negar la integración pendiente en León y San Andrés, ya está elaborada una propuesta para hacer un cambio de aguja en las inmediaciones del paso de la calle Príncipe, con del fin de asegurar el acceso a los trenes que deben acceder a estos centros de mantenimiento; como los trenes de alta velocidad no se tratan en los talleres de León, la solución técnica prevista y promovida por la plataforma por el Soterramiento del Ferrocarril en San Andrés, la Asociación de Vecinos Quevedo, la Asociación de Comerciantes León Oeste y la Asociación Ferroviaria Cultural Reino de León se adapta a las composiciones regionales.

Esta propuesta de acceso y salvaguarda de los talleres de motor de Renfe en León se impulsó después de que en una de las reuniones de los políticos de San Andrés con el Ministerio de Transportes se deslizara la posibilidad de permutar espacios del operador ferroviario para financiar la intervención que corresponde a Adif.

Taifas en la integración
Las soluciones parciales florecen ante la falta de compromiso con una integración global

Bien madura esta la propuesta para rearmar la salida a través de la calle Orozco hacia los enlaces a las carreteras perimetrales de la ciudad, para desahogar de presión la arteria de Párroco Pablo Díez, ahora travesía urbana de la N-120, constreñida entre pasos elevados y pasarelas, y que la plataforma vecinal por el soterramiento del tren en San Andrés del Rabanedo se ha propuesto convertir en eje de la centralidad urbana para el esparcimiento de peatones. «El Ordoño II de Trobajo», llegaron a plantear mientras exponen medidas complementarias a la batalla que emprendieron contra Adif para lograr quitarse de encima los puentes seculares.

El tercer soporte de la propuesta de enmienda a la totalidad a la estructura ferroviaria que acordona León y Trobajo del Camino es tomar en cuenta aquel proyecto inicial que debe librar a los habitantes de toda el área periurbana de la ciudad de toparse con las vías del tren. Dos kilómetros, una distancia que dista mucho de las integraciones del ferrocarril que el Gobierno acaba de conceder al área urbana de Barcelona, a Almería o a la cuenca de Langreo.

Propuestas a Adif
La salida de Orozco, la extensión de la losa y la demolición de puentes son las tres alternativas

La integración del tren en León se quedó a mitad de camino entre el deseo y la necesidad de una urbe de sacarse de encima el peso de la maraña ferroviaria que por más de un siglo condicionó la expansión de la ciudad. 

La integración del tren en León vuelve se descose por la misma cicatriz que empleó más de una década en cauterizar la herida en carne viva de Doctor Fleming. La solución elegida no ha tardado ni un año en saltar en añicos y en airear las carencias. Y el descontento vecinal.

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