lunes 1/3/21
Documentación administrativa

Destruir los documentos le costará a León 11.270 euros

El Ayuntamiento saca a concurso el servicio al que le obliga la ley
Imagen de archivo de dependencias municipales. JESÚS F. SALVADORES

La documentación administrativa tiene un coste. No sólo por el precio del papel, sino sobre todo por su tratamiento cuando ya no son necesarios de acuerdo a los parámetros que exige la Ley Orgánica 3/2018 de 5 de diciembre de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. El texto, en el que se establece que «las administraciones deberán velar y garantizar la privacidad de los datos de los que son receptoras», hace que el Ayuntamiento de León saque a contratación pública el servicio para «la prestación del servicio consistente en la retirada, transporte, destrucción con certificación y destino al reciclaje de la documentación en formato papel». El paquete completo cuenta con un presupuesto base de licitación de 11.270,60 euros anuales sobre el que las empresas deberán presentar ofertas para resolver cuánto le cuesta al final al consistorio deshacerse de todo este material inservible sin vulnerar la legalidad.

El contrato sirve para que la administración no deje desperdigados los datos que los ciudadanos confían en la documentación compartida para hacer sus trámites o solventar una sanción. El servicio hace que no aparezcan de repente todos esos papeles en un contenedor de reciclado al alcance de cualquiera o que puedan ser sustraídos.

Para lograrlo, el contrato establece que la empresa adjudicataria deberá disponer de «contenedores de seguridad en los que se depositen la documentación para su destrucción». No sirve el mismo modelo que hay en las calles. Deben ser «metálicos y contar con un dispositivo de cierre de seguridad que impida su manipulación por el personal ajeno», como se reseña en los pliegos de condiciones. En total se dispondrá de 44 recipientes: 20 para la sede administrativa en Ordoño II, 10 en la sede consistorial de San Marcelo, 10 en el Colegio de Huérfanos Ferroviarios (CHF), en el que están entre otras las dependencias principales de la Policía Local, y 4 Padre Isla, donde se localizada el centro de acción social. Aunque en la licitación se explicita que «se podrá aumentar, disminuir o intercambiar, instalaciones, recogidas o contenedores, en base a los precios unitarios acordados, hasta agotar el precio de licitación».

La factura incluye además la recogida y transporte hasta el lugar de su destrucción con una periodicidad quincenal o mensual, en función del papel generado en cada sede». La gestión se ajusta a la «Ley 22/2011, de 28 de julio de 2011, de residuos y suelos contaminados», en la que se recalca que «las Entidades Locales habilitarán espacios, establecerán instrumentos o medidas para la recogida separada de residuos domésticos y en su caso, comerciales a los que es preciso dar una gestión diferenciada para facilitar su reciclado o para preparar los residuos para su reutilización». En este caso, la destrucción le supone un gasto al Ayuntamiento de la capital lesa, que en cambio recibe un dinero por el papel y cartón que recoge otra empresa en los contenedores de las calles.

El método Bernardo merece un capítulo en el manual de prácticas para alcaldes pedáneos que un día debería escribirse. Un librín sin pretensiones, como corresponde a la figura que sustenta la gestión en 1.226 entidades locales menores de la provincia leonesa, en el que hacer figurar la maniobra con la que el histórico presidente de la junta vecinal de Oteruelo de la Valdoncina consiguió que se escuchara a su pueblo y se atendieran sus reivindicaciones. Llegaba, se sentaba a la puerta del despacho de quien correspondiese, esperaba lo que hiciera falta y, al final, se colaba para reclamar una mejora, una obra, una adecuación pendiente, la resolución de un problema que afectaba a un vecino... Daba igual cuánto tuviera que insistir, las veces que hubiera que acudir, lo alto que se necesitara tocar el timbre. Como aquella vez que, después de que no le terminaran de resolver el tema en Valladolid, se plantó en Madrid en el Ministerio de Fomento para hablar con la entonces titular de la cartera, Magdalena Álvarez, en época de Zapatero. Intentaron bandearle de un lado para otro a ver si se libraban, pero no cedió hasta que le atendió el secretario de Estado de Infraestructuras. Necesitaba un paso superior para animales en la salida hacia el matadero de la ronda Sur. No estaba en el proyecto, que ya se había puesto en marcha, pero tenía que hacerse, porfió ante la incredulidad del número dos ministerial, quien terminó por capitular, hacer un añadido a los planos y ejecutar «el puente de las vacas», como bromeaba el veterano socialista.

Bernardo Sánchez falleció ayer

a los 72 años. En los 22 últimos fue presidente de la junta vecinal de Oteruelo de la Valdoncina. Nació en Sahagún, vivió en la carretera de Zamora, pero casó en la pedanía perteneciente al municipio de León y ya no se movió más. Su insistencia deja como herencia una localidad muy mejorada en la que tan sólo se le quedó pendiente que le abrieran la salida que pedía desde Oteruelo hasta la puerta oeste del Parque Tecnológico, y desde allí a la rotonda de la ronda Sur que conecta con Villacedré. Por si había dudas, planteó una consulta vecinal abierta que respaldó su reivindicación, aunque los planos quedan por ahora en el cajón de Fomento.

El alcalde de León, José Antonio Diez, ensalzó ayer a Sánchez como «un ejemplo de servicio público, de esos políticos que están siempre para ayudar a los convecinos sin compensación y con mucho trabajo. Siempre estaba el pie del cañón sin importarle las horas que tuviera que trabajar ni los papeles que tuviera que mover», expuso el regidor, quien recalcó que «en estas dos décadas de servicio público, conservó la ilusión, las ganas y su lucha por el interés general hasta el último día». A las loas se sumó el secretario provincial del PSOE, Javier Alfonso Cendón, quien le describió como «un hombre que lo dio todo por su pueblo y sus vecinos».

En los últimos días andaba «muy ilusionado porque le habían llamado de Saleal para confirmar que harán el proyecto de saneamiento de la calle Principal, que tiene más de 40 años y da muchos problemas», como desvela Mari Nieves Ramos, la inseparable técnico que daba consistencia a las solicitudes, cursaba los documentos y le acompañaba a diario. No podrá disfrutarlo, pero sus vecinos, sí, al igual que sus mujer, Orfe, sus hijos Arantxa, Rocío, Bernardo y Alba, y sus nietos Ava y Teo. La misa de funeral se celebrará hoy a las 16.30 horas en la iglesia parroquial de la localidad.

Destruir los documentos le costará a León 11.270 euros