domingo 6/12/20

La Ebau pone a prueba a los institutos

Los alumnos se matriculan en sus centros bajo estrictas medidas de seguridad, se quejan de la enseñanza virtual y dan por perdido el trimestre
Un grupo de estudiantes, ayer, en el Juan del Enzina preparando la Ebau. FERNANDO OTERO
Un grupo de estudiantes, ayer, en el Juan del Enzina preparando la Ebau. FERNANDO OTERO

Han perdido un trimestre entero. «Del curso más trascendente de todo el bachillerato». Lo sabe bien Raúl, alumno del Juan del Enzina, que no podrá examinarse de la Ebau el 1, 2 y 3 de julio, tendrá que esperar a septiembre, porque «he suspendido dos asignaturas», lamenta mientras algunos compañeros suyos hacen cola en la secretaría del centro para matricularse de la prueba de acceso a la Universidad. Ayer se abrió el plazo. Mañana lo cierran. «El final de curso ha sido un lío, con muchos trabajos y diferentes plataformas activas», apunta este estudiante leonés, que aspira a licenciarse en Ciencias del Deporte.

En un situación parecida está Pablo, que quiere hacer un módulo superior de ilustración. Cursa el bachillerato en la escuela de arte. «Nos han bombardeado con muchísimos trabajos, pero la enseñanza virtual, al menos en mi caso, no ha funcionado», aclara. «Hemos tenido escasez de clases», añade.

La misma incertidumbre transmite Eva, que realizará la Ebau en la primera convocatoria tras aprobar todas las asignaturas sin problemas. «No sabemos muy bien cómo serán los exámenes. Nos han dicho que darán varias opciones para descartar los bloques que no se hayan impartido por culpa de la pandemia, pero hay bastantes dudas y nervios», reconoce esta alumna del Juan del Enzina, que ayer acudió al centro para «presentar la documentación» pertinente. Lo hizo con mascarilla, al igual que el resto de los compañeros.

También las llevaban en el aula donde el profesor de Filosofía da clases presenciales a los estudiantes que de forma voluntaria quieren refrescar los conocimientos en las semanas previas a la Ebau. Hay, al menos, dos metros de distancia entre las mesas y apenas una decena de jóvenes dentro de la clase, una de las más amplias del centro. En la pizarra virtual, el nombre de Nietzsche resalta sobre un fondo blanco.

Fuera, un corredor, perfectamente señalizado, dirige a la procesión de alumnos hasta la zona donde se oficializa la matrícula de la Ebau, ya con las tasas pagadas y la documentación en orden. «!Chicos, por favor, no podéis estar tan juntos!», repiten como un mantra los profesores. «Hay que acostumbrarse a las nuevas medidas, aunque los mensajes, muchas veces, sean contradictorios. Hemos pasado del aprobado general a la enseñanza virtual. Nos han saturado», critica Raúl.

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