domingo. 25.09.2022

El tren se rodeó de puentes para el proceso de cambio de piel entre León y La Robla; de pasos elevados, al contrario de la solución de permeabilidad que fue tendencia a comienzos de este siglo, que se saludó en varios puntos de la provincia con pasos inferiores para deshacer los pasos a nivel.

Hace año y medio que la promoción de Adif desenvuelve la actividad en torno a estas estructuras, algunas nuevas, algunas revocadas, que se incluye en el plan general de inversiones de despliegue de la vía de alta velocidad entre León y La Robla. El ferrocarril y los puentes, como parte de ese paisaje que en sentido norte gana continuidad,

y despeja el camino de los obstáculos que antes intervenían contra el paso del tren. Trece puentes; siete antiguos, heredados de aquella traza convencional que con el paso del tiempo exigió soluciones seguras en torno al crecimiento poblacional que se experimentó en la cuenca del Bernesga; cinco son de nueva estructura. Y, después, como ejemplo de que en las obras del gestor ferroviario también hay dos velocidades, está el puente de Trobajo del Camino, que soporta la presión condenado a desaparecer.

El ferrocarril, los puentes y las curvas
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