sábado. 26.11.2022

León, ciudad de pinchos

La web ‘mispicaderos.net’ ha llegado y va a quedarse. La plataforma, creada para que usuarios anónimos compartan y encuentren diferentes rincones repartidos por todo el mundo, propone 165 opciones en la provincia leonesa.
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Anochece en la provincia de León un día cualquiera. Una pareja vaga por la ciudad en búsqueda de un emotivo encuentro donde solo la luna actúe como testigo. Los pájaros ni siquiera cantan y las nubes, por supuesto, tampoco se levantan. Sin embargo, el aire adquiere otro perfume diferente y la noche se vuelve ligeramente más cálida.

Podría tratarse de un relato romántico o de intriga. Podría ser el comienzo de una de las mil historias ya contadas del idealizado Christian Gray. Pero no. Se trata de algo diferente, algo más alejado de una novela rosa o las grandes carteleras comedio románticas del exagerado mercado de Hollywood. Es algo aparentemente más terrenal y cercano, al alcance de cualquiera dispuesto o incluso altamente necesitado de ello.

Se llama ‘mispicaderos.net’ y es la página web que está revolucionando el aparentemente básico mundo de las relaciones de pareja. Bastante alejado de la acepción propuesta por la Real Academia Española para el término picadero, el mecanismo de funcionamiento es sencillo. Una plataforma donde se encuentran señalizados en un mapa los diferentes puntos en los que poder tener un encuentro íntimo. Lugares puestos en común por los diferentes ‘pecadores y pecadoras’ ya no sólo de la provincia, sino de toda la península.

Aparcamientos alejados del casco urbano, lugares fuera del radar de mirones o patrullas oficiales que puedan poner fin a una de las noches más animadas. Rincones escasos de luz pero cargados de pasión donde los ciudadanos leoneses puedan llevar a sus parejas, amantes o amigos íntimos son sólo algunas de las propuestas que se pueden encontrar entre los más de diez mil puntos destacados por los varios usuarios españoles.

La búsqueda de los pasionales emplazamientos sigue un procedimiento muy simple. La interfaz de inicio de ‘mispicaderos.net’ posee un buscador donde el usuario podrá poner la localidad exacta en la que se encuentra con la opción de elegir entre cinco y cinco mil kilómetros a la redonda de la misma. Una vez escogido el lugar es la misma web la que ofrece la posibilidad que conectarlo con un GPS, de modo que nada arruine la noche de lujuria.

¿Dónde pecar en León?

Bajo la promesa de que ‘algo bueno está a punto de suceder’ cientos de leoneses han decidido sumarse a la senda que lejos de servir de complemento a la mítica ruta del bacalao ha conseguido solaparla.

En concreto hablamos de nada más y nada menos que 165 lugares diferentes donde los ciudadanos y ciudadanas de León puedan dar rienda suelta a su lujuria repartidos a lo largo y ancho de la geografía carnal de la capital y sus alrededores.

Para los casos en los que la crisis se ha agravado tanto que además de no tener una casa propia donde poder llevarse a los ligues tampoco se dispone de un coche en el que tener un apasionado encuentro entran en escena las casas particulares, normalmente de estudiantes. Dos de ellas encabezan el top ten de los lugares preferidos por los usuarios. Con nombres cuanto menos curiosos – Unam Sexpisum y El Xubi – prometen a los usuarios «practicar el acto coital confortablemente y sin restricciones, de pie y en la postura que más se desee, cómodo, discreto e íntimo».

Otro nuevo mundo de posibilidades se abre ante aquellos que disponen de vehículo para desplazarse allí donde sea cuando las ganas apuren. Dentro de esta categoría no encontramos con el rincón del amor por antonomasia: La Candamia, en todas sus variedades. «Es el lugar más típico en León», dicen sus clandestinos visitantes, pero es que cualquier zona es buena, desde la orilla del lago hasta el ‘Puente de tía Chonina’, pasando por cualquier esquina lo suficientemente oscura.

Si hay usuarios de la zona alérgicos a la frondosa flora del parque, siempre se pueden desplazar hacia delante y llegar hasta otro de los puntos estratégicos, el aparcamiento de un concocido hipermercado francés, siempre y cuando «no llegue ningún idiota a hacer trompos con su coche tunning. Pero si de verdad se busca una noche apoteósica, ¿qué mejor que jugar en casa y acudir a los alrededores del estadio Reino de León?

Pero no sólo los más deportistas y amantes de la naturaleza o los centros comerciales tienen derecho a roce – o más bien a ser rozados - sino que para los cerebritos también hay un amplio apartado especial. Se llama Campus de Vegazana y sirve para muchas más cosas que para hacer espichas o hincar los codos. En él, el Google Maps del sexo selecciona varios puntos diferentes. El primero de ellos es el callejón tras los establos de la Facultad de Veterinaria, al que «solo acceden los empañados coches y el vigilante de seguridad que, lejos de mirar, da tranquilidad» a los usuarios.

En segundo lugar se encuentran el parking de la Facultad de Industriales, conocido por los macrobotellones durante la época lectiva, deja lugar a otro tipo de estudios y el parking de la Facultad de INEF, situado tras el gimnasio. Por último, de un modo ligeramente más solemnizado, aparece la residencia universitaria de estudiantes en la que, según cuentan sus propios usuarios, «se está como en un putiferio».

A resumidas cuentas cierto intercambio de fluidos existiría de todas formas, ¿cómo iba a pasarse por alto el río Bernersga en su paso por la capital? A la altura de Papalaguinda, en el paseo Salamanca... Y, por su puesto, de la que sigues el trascurso de la corriente fluvial es imprescindible comprobar cuán seguro es el parking de un centro comercial leonés, sitio perfecto «para hacer tiempo en lo que llega la hora del cine». Ligeramente más allá, continuando en línea recta por la Avenida País Leonés, los urgidos amantes encontrarán un aparcamiento de nueva construcción prácticamente despoblado conocido como ‘el parking del amor’.

Pero no sólo la ciudad propiamente dicha está a la que salta, sino que la ciudad cuyas tapas eran mundialmente conocidas va a comenzar a adquirir fama por otro tipo de pinchos. En Las Lomas, concretamente en el Camino de los pinos, se creará un ambiente aún mejor perfumado que con el mismo arbolillo colgado del retrovisor. En el viaducto sobre el río Bernesga situado en Puente Castro se conseguirá una atmósfera «no muy romántica pero aceptable para las intenciones del visitante».

Si se desea un campo yermo, la urbanización aún sin construir de Villaquilambre es el lugar adecuado pero si se prefiere unas bonitas vistas, nada mejor que el camino situado a la izquierda de la Carretera del Portillín. Incluso para los amantes del misterio hay lugares específicos, como la antigua fábrica abandonada de Oblanca, en San Andrés del Rabanedo.

Un paso más allá

La miga de la web no se queda en la simple búsqueda del ‘sexcondite’ adecuado, sino que los internautas también pueden compartir sus experiencias más picantes, buscar a otra persona con la que pecar e incluso unirse a ciertas comunidades sexuales.

Con esa misma intención nace la red social adscrita a la web, ‘mispecadores.net’, a través de la cual los usuarios conectan entre sí a la búsqueda de la pareja perfecta para comprobar la utilidad de la web y app ‘mispicaderos.net’.

Ya lo cantaban hace años Los de Marras en su escandalosa canción no apta para abuelas ni padres apegados a sus pequeñas criaturas, «sexo en la calle o en cualquier jardín, quiero que sepas cómo estoy por ti».

Comienza a anochecer de nuevo y ya no hay excusa que valga. A partir de ahora, «siempre que te pregunte que cómo, cuándo y dónde tú siempre le respondes» ¿tienes a mano tu smartphone? Y la plataforma digital mispicaderos.net contestará a todas las cuestiones.

MIRIAM BADIOLA

@leonalsol

León, ciudad de pinchos