lunes 23/5/22

Fomento diseñó y luego borró un Párroco Pablo Díez libre de puentes y pasarelas

El proyecto de la travesía urbana de la N-120 en línea recta y el tren bajo losa acaba con los argumentos contrarios a soterrar el tren
                      Vista del área que allanaría el tren bajo losa en Párroco Pablo Díez. RAMIRO
Vista del área que allanaría el tren bajo losa en Párroco Pablo Díez. RAMIRO

Hace quince años, las ideas sobre cómo encajar la vida de Trobajo y el paso de los trenes del norte tenían final feliz. Párroco Pablo Díez salía en los planos como una vía recta, y continua, sin el zigzag del puente, y cruzaba por el pasillo que ocupa la pasarela azul. Y la vía repuesta sobre losa.

Fue un momento esperanzador para acabar con esa zona de exclusión que crea el tren al partir en dos mitades un mismo núcleo, que coincide con el área más poblada de la zona metropolitana de León. La principal arteria de comunicación de León con la zona oeste, con las principales carreteras que comunican la corredor del Camino de Santiago, clave para entender casi todas las opciones de desarrollo que han pasado por la provincia leonesa en las tres últimas décadas, se iba a mimetizar con las vías sin dejar rastro en las condiciones de movilidad de los habitantes del entorno; sin nudo, sin puentes, sin muros, sin pasos elevados, «sin pasarelas de la época del rey Alfonso XIII», tal y como vino a definirlas Matías González, de la plataforma por el soterramiento, con una expresión que resume con exactitud el anacronismo al que se somete ahora al entorno urbano con el plan de Adif.

Plan en vigor

El proyecto avanzó hasta el estudio informativo; llegó al BOE y, luego, se trató de ocultar

Hubo un tiempo en el que el BOE abrió la opción de acabar con la brecha ferroviaria que enfrenta a vecinos y administraciones, a políticos y residentes, con una resolución de la Dirección General de Ferrocarriles que abría la licitación para la redacción de estudios complementarios a la integración de las vías entre León y San Andrés. El 15 de diciembre de 2006 forma parte de un monumento a la ilusión frustrada del área metropolitana leonesa; contra la idea de que todo lo que aparece en el Boletín Oficial se hace carne sobre el terreno, está lo que sucede en Trobajo. Esta línea recta de Párroco Pablo Díez, con tres carriles sobre plano por ese pasillo que hoy hornea la segunda pasarela peatonal, formaba parte de un plan general de ampliación de la integración de ferrocarril; que iba a pasar de medio kilómetro cubierto a los dos kilómetros y seiscientos metros bajo losa. Desde la estación, el tren no volvía a la superficie hasta alcanzar un punto norte ahí en el límite de la calle Limonar de Cuba.

Se iba a resolver una demanda histórica, agitó el departamento de la oficina de información del Ministerio de Fomento, que ajustó el paso del relato por el Boletín Oficial del Estado como garantía indiscutible de que proyecto a realidad no iba a mediar más que una incremento de setenta millones de euros.

Proyecto vivo

Los planos para recomponer el puzzle de pasos cumplen quince años y siguen en vigor

La plataforma por el soterramiento en San Andrés se ha pasado los últimos ocho viernes en la calle, ahí en el chaflán de los acantilados con Párroco Pablo Díez y el puente con curva de la travesía urbana de la N-120, porque un plano admite que es posible pasar la principal calle por encima de la vía sin dejar huella a ras de suelo, sin inconveniente para los peatones, sin limitaciones para los vehículos, sin volver al modelo de traza urbana que propuso el Ministerio de Obras Públicas del franquismo, que es donde bebe esta solución que se va a renovar en las previsiones actuales de Adif.

Semanas atrás, los responsables de la administrador ferroviarios negaron en una visita oficial a León que esta propuesta de evitar ataduras con nudos en las intersecciones del tren y la calzada, del tren y la acera, fuera viable entre una cadena de inconvenientes, de falta de espacio para deprimir, de resortes naturales que iban a complicar la operación que ya no es tendencia en Europa. Esta de que ya no se estila soterrar vías en las zonas urbanas para ganar espacio humano al entorno del ferrocarril es una disculpa a la que han recurrido de forma reiterada los responsables de Adif para acallar las críticas y la rebelión vecinal que ha florecido en Trobajo del Camino frente a la cadena de pasosa elevados, pasarelas, muros, pantallas acústicas, y la valla, la valla que escolta al tren y corta la fluidez de vida entre una y otra orilla de la vía.

En los planos que acompañan el estudio informativo complementario a la integración del ferrocarril en León y San Andrés, la estrella es la calle Párroco Pablo Díez con dos carriles de circulación en sentido este, hacia el centro de León, y un carril en sentido oeste; después de accionar un dibujo de glorieta casi calcada a la par del paso que ahora se abre a la intersección de esta calle hacia la calle Antonio Vázquez Fernández, la reordenación simplificaría el hábito de la circulación. Sin rodeos. La calle, avenida sobre la que confluyen todas las puertas y ventanas de los barrios ferroviarios, de un tirón.

Los técnicos de Fomento dieron con la tecla hace quince años. El mismo patrón que se aplicó en el estirón de la Avenida de Palencia, luego denominada prolongación de Ordoño II, sobre losa, y el tren como que no estuviera. El documento se visó, y obtuvo todas las bendiciones necesarias de la administración para hacerlo realidad.

Sobre todo, el amparo técnico que aportan unos documentos que ahora se desclasifican para poner en evidencia a los políticos y autoridades del área de la administración de estructura ferroviaria, que niega la viabilidad de llevar a la práctica lo que cada día que pasa es un clamor mayor por Trobajo: que se soterre la relación de la localidad y las vías y no se renueve el gueto que entienden anula cualquier hilo de desarrollo en el entorno al que afecta.

Hasta la salida alternativa en la prolongación de la calle Orozco se presenta ahora como un elemento que corre en auxilio de los postulados de la plataforma por el soterramiento del tren, ahora que por la política se silencio y de hechos consumados, la demolición del paso elevado por la N-120 se hace inevitable si se quiere que el paso del AVE hacia Asturias llegue a tiempo a la última llamada del calendario.

Ese escenario de fricción, con la salida urbana de la N-120 cerrada durante un año, al menos, y sin alternativa para todo el tráfico recurrente en la zona, sin previsión de retomar la válvula de la calle Orozco para aliviar el tránsito por el centro de Trobajo, sin perspectiva de impulsar la depresión de las vías en la intersección con Párroco Pablo Díez, contrasta con la paz que aportaban los planos del Ministerio de Fomento, que colocaron la calle mayor de Trobajo en posición natural, sin dobladillos.

Fomento diseñó y luego borró un Párroco Pablo Díez libre de puentes y pasarelas
Comentarios