sábado 22/1/22
El paseo del río amaneció despejado de basura. DL

La noche de San Juan volvió a estar marcada por la pandemia. No hubo fuegos artificiales. Ni conciertos a medianoche en la plaza Mayor. Tampoco giró la noria en el recinto ferial. Todo el programa festivo quedó sometido a las restricciones que todavía acompañan a la emergencia sanitaria, a pesar de que la campaña de vacunación avanza a buen ritmo y cada vez se está más cerca de la tan añorada normalidad.

Aún así la Policía Local tuvo que desplegar en la ciudad un dispositivo muy numeroso para controlar a los cientos de jóvenes que no renunciaron a una noche de juerga, en una fecha señalada, sobre todo después de que se hayan suavizado las medidas que limitaron el ocio nocturno durante el último año y medio.

Marcada por el covid

Sin conciertos ni fuegos, la fiesta estuvo marcada por las restricciones que todavía están activas

Los bares estaban llenos, también las terrazas de los locales del centro. No hubo ningún incidente grave, aunque la policía intervino en varios puntos de la capital para evitar que se bebiera en la calle. La actuación más destacada de la noche fue en la zona ajardinada de la avenida de la Universidad, junto al campus de Vegazana, donde se encontraban, según la información facilitada por el Ayuntamiento, «150 personas de botellón». Los desalojaron sin problemas.

Además, a las 0.35 horas, en el Parque de la Tolerancia, la unidad policial constató que varios jóvenes consumían alcohol en la calle. Identificaron a seis personas, que, del mismo modo, abandonaron el lugar de los hechos sin oponerse.

Lo mismo ocurrió en la calle Ciudad de Puebla, donde había cuatro chavales de botellón, que al percatarse de la presencia policial huyeron de la zona, aunque se dejaron un bolso con un móvil y otro tipo de pertenencias personales. No obstante, localizaron a los implicados y tramitaron dos denuncias, una por consumo de alcohol en la vía pública y otra por dejar desperdicios en la calle.

Fuerte dispositivo

Los agentes controlaron las principales zonas de ocio de la ciudad para evitar incidentes

Además de los habituales botellones, en esta ocasión muy controlados por la presión policial, a las doce de la noche, en el Polígono La Torre, muy cerca de donde desalojaron a los 150 chavales, los policías de servicio vieron como un vehículo realizaba maniobras peligrosas. Los agentes interceptaron al conductor a pie, que había abandonado el coche, y tras realizarle la prueba de alcoholemia, y arrojar un resultado positivo, tramitaron una denuncia por conducción temeraria y otra por superar la tasa permitida.

No hubo más percances reseñables, según el comunicado que ayer envió el Ayuntamiento para informar de las actuaciones policiales en la noche más corta del año, que hasta que apareció el virus solía alargarse más allá de la madrugada. Eso permitió a las brigadas de limpieza tener una jornada bastante tranquila. El paseo que transcurre junto al río Bernesga amaneció despejado de basura. Tampoco quedaron restos de la fiesta, mucho más contenida que otras veces, en el entorno de la Universidad. Los únicos vestigios aparecían en el casco histórico o en el barrio romántico, que poco a poco recuperan el pulso que perdieron durante meses por la aparición del covid.

La presión policial evita los botellones en la noche de San Juan más tranquila
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