lunes 25/10/21
Entrevista

«No se puede imponer un salario mínimo, tiene que ir ligado a la productividad»

Es el único candidato a presidir la Federación Leonesa de Empresarios (Fele) en la asamblea general que se celebrará el próximo jueves. Será su tercer mandato consecutivo, al frente de una directiva de continuidad, aunque ampliada a 46 miembros para acoger a nuevas asociaciones y dar cabida a la representación femenina
Cepedano preside desde 2008 la Fele, que suma más de 70 asociaciones y 2.400 empresas. RAMIRO

Acompañar a los asociados en el proceso de digitalización, formación e internacionalización, es la tarea que se impone la Fele para los próximos cuatro años, tras haber logrado un difícil equilibrio financiero. Seguir luchando por la representación que le corresponde en la patronal autonómica es una tarea aún pendiente. Y adaptar la realidad empresarial leonesa a las «políticas más socializadas» del recién estrenado Gobierno nacional, un reto para el que se esgrime como arma del diálogo social. En 2016 la Fele aprobó una modificación de estatutos que limitaba a dos mandatos la permanencia en el cargo. Ayer se cerró el plazo de presentación de candidaturas y sólo Javier Cepedano opta a la presidencia de la patronal leonesa.

—Llevan meses reclamando estabilidad política para asentar la recuperación económica. Ya hay Gobierno. ¿Qué esperan?

—Que haya Gobierno ya es positivo, ahora hay que adaptarse a sus planteamientos. Están en el aire los cambios de la reforma laboral, la de las pensiones, la nueva política fiscal,... La incertidumbre es el peor enemigo del mundo empresarial, el Gobierno actual tiene que decir cuáles son sus bases, nos gusten o no. Tanto las contrataciones como las inversiones están a la espera, a ver qué pasa.

—Esa espera en un momento de ralentización es la tormenta perfecta para frenar el crecimiento.

—Necesitamos urgentemente unos presupuestos del Estado, porque en los últimos meses se han paralizado las inversiones. Y eso penaliza al mundo empresarial. Necesitamos que la economía se mueva, queremos confiar en este Gobierno. Todos queremos mejor sanidad, carreteras, educación,... Pero estas políticas más socializadas tienen un coste muy elevado. Especialmente en lo que se refiere a las empresas públicas, cuya historia nos demuestra que no han estado bien gestionadas. Su gasto, también de personal, es enorme. Ahí hay que reducir, quizá dejar los servicios en manos privadas ayudará a rentabilizarlos.

—Se anuncia una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional, ¿qué repercusiones tendrá para los autónomos y las micropymes que forman el tejido empresarial leonés?

—Todo lo que venga dado sin mirar la productividad de cada empresa es peligroso. Muchos pequeños empresarios leoneses aún no han salido de la crisis, será complicado que afronten esas subidas. No es que no haya que repartir los beneficios, es que antes hay que ajustar los costes para garantizar la viabilidad.

—¿La subida del SMI el año pasado provocó destrucción de empleo en León?

—No, pero sí que no se creara al ritmo que se llevaba. Estas obligaciones provocan incertidumbre, y si crees que no vas a llegar a la rentabilidad te retraes. El compromiso entre el mundo empresarial y los trabajadores tiene que ser sólo entre ellos. Y el diálogo social el entorno para llegar a acuerdos.

—¿Cómo prevé que repercutan los cambios en los impuestos?

—En León no hay muchas rentas de más de 130.000 euros, pero todo lo que traslade un incremento impositivo retrae las decisiones de inversión. Anuncian incluso rebajas en los impuestos de los autónomos, pero si por otra parte se eliminan los beneficios y bonificaciones que había hasta ahora al final el coste va a ser mayor.

—¿Qué repercusiones tendrá para el empleo un cambio en la reforma laboral?

—No puede desligarse de la productividad de las empresas. En los momentos de más productividad la rentabilidad será mayor y los salarios irán al alza, y cuando la productividad es menor los costes tienen que ser distintos, con menos horas, por ejemplo. Es fundamental introducir el concepto de salario en función de lo que se produce, dentro siempre de unos mínimos.

—Se habla también de hacer valer los convenios de sector sobre los de las empresas.

—Y estamos de acuerdo, siempre que lo que prevalezca sean los convenios provinciales. No es lo mismo la situación de cada sector en según qué provincia, tenemos que defender a nuestras empresas. Eso hay que ordenarlo.

—¿Cómo valora que el Estado quiera regular los precios de los alquileres?

—El Estado no puede entrar ahí, la regulación la hace el propio mercado en función de la oferta y la demanda.

—Durante años han reclamado el ajuste del sector público. ¿Se ha conseguido?

—No llegó a ajustarse. Se retuvo la subida salarial, pero no se ajustó la estructura. La administración tiene que tomarse muy en serio que no puede costar lo que está suponiendo a los contribuyentes. Y no quiero entrar en polémicas, nunca he defendido que se elimine ninguna administración, tampoco las diputaciones. Sólo defendí y defiendo que no es de recibo que determinados trámites burocráticos tengan que pasar por varias instancias públicas, retrasando durante meses las iniciativas inversoras y empresariales.

—¿Cómo interpreta el brote de leonesismo, considera que la economía leonesa sostendría una autonomía uniprovincial?

—Es un tema puramente político, en el que el mundo empresarial no tiene que entrar. Que ellos decidan el modelo, y nosotros colaboraremos en cuanto sea necesario para el bien de León y sus empresas.

—Se presenta a un nuevo mandato al frente de la Fele para culminar los proyectos iniciados. ¿Cuáles son?

—Me ha tocado vivir unos años muy complicados, con la crisis y la recuperación. En la Fele hemos conseguido el saneamiento financiero sin despidos, aunque la plantilla ha hecho un enorme esfuerzo porque ajustamos los costes salariales. En los últimos dos años hemos tenido beneficios, los tendremos también en 2019 con un plan de viabilidad seguido a rajatabla. En los últimos cuatro años hemos sumado siete nuevas asociaciones y 290 empresas. Nuestra preocupación se centra en la formación del empresariado en temas de digitalización, en trasladarles la avalancha de información sobre cambios legislativos que se produce, ofrecerles servicios y crear sinergias para defender intereses conjuntos e impulsar la cultura de la internacionalización entre nuestras empresas.

—Con la patronal autonómica, Cecale, ha habido relaciones difíciles en unos años convulsos. ¿Cuáles son ahora las exigencias de León?

—La situación con Cecale ha sido muy complicada porque veníamos de una gestión económica penosa que ha sido soportada por las provincias. León se ha sentido desprotegida, no se la ha tratado como debiera según el peso empresarial que tiene en la Comunidad, que es muy importante. Esa exigencia de representación sigue siendo una asignatura pendiente.

—¿Está el frente empresarial del Eje Atlántico en desventaja con el Mediterráneo?

—Desde luego, y lo hemos echado en cara al ministro. Hay compromisos que se han retrasado, pero también es cierto que al frente del Eje Mediterráneo están empresas como Mercadona. De este carro no sólo tienen que tirar las organizaciones, hay grandes empresarios que tendrían que ponerse al frente del Eje Atlántico.

—Desaparece la minería pero llegan gran cantidad de fondos, sobre todo europeos. León se queda retrasada en la reactivación, porque tiene que venir a través de proyectos empresariales.

—No habrá dinero si no hay proyectos, y es verdad que se han presentado pocos. El tejido empresarial de la provincia es maduro, toma las nuevas inversiones con precaución. Es verdad que tiene que ser la iniciativa privada la que proponga iniciativas, pero también tienen que darse condiciones adecuadas en las cuencas. La administración tiene mucho que hacer para impulsar esta iniciativa.

«No se puede imponer un salario mínimo, tiene que ir ligado a la productividad»