miércoles 25/5/22

Hacerse con algunos juguetes o con una bicicleta estas navidades tampoco será fácil. En el caso de los primeros, la falta de plástico ha limitado su producción y, en especial, ha aumentado los precios en las fábricas que comienzan a llegar al consumidor. De forma paralela, el déficit de magnesio para contar con aluminio, unido al de otros materiales como el metal, también complica que uno se pueda hacer con una bicicleta debido a que las listas de espera son una realidad desde hace semanas. Este tapón en el comercio mundial no sólo tiene consecuencias en los grandes almacenes o tiendas, sino también en supermercados o incluso bares. La falta de vidrio para contar con algo tan básico como una botella es una realidad y las firmas vinícolas no tienen envases suficientes para embotellar vino de todo tipo, lo que provoca una menor disponibilidad. Además, hasta el corcho escasea. Los tintos y los blancos van a seguir en las cartas de los restaurantes, pero en mucha menor medida. Algo que no ocurre con determinadas marcas de alcohol extranjero que, directamente, ya no se encuentran en los pubs.

Un tapón de alcance mundial