viernes 3/12/21
Los pacientes paliativos están hoy en el Hospital de León y en San Juan de Dios. JESÚS F. SALVADORES

Parte de los trabajadores del Hospital Monte San Isidro reivindican la reapertura de las dos unidades de cuidados paliativos del centro por ser «los mejor dotados para atender a estos enfermos en su último trance y a sus familias». Destacan que la experiencia de los dos médicos, las doce enfermeras y catorce auxiliares que se encargan de este sector, junto con un trabajador social y un psicólogo, es fundamental para ayudar a los ingresados terminales, la mayoría oncológicos, a morir con dignidad.

La pandemia convirtió al Monte San Isidro en una de las instalaciones covid por excelencia, sobre todo, para personas mayores, lo que obligó a cerrar la pasada primavera las 20 camas de las unidades de cuidados paliativos (que atienden de media a 460 personas al año) y a derivar a esos pacientes al Complejo Asistencial Universitario de León a Oncología y a San Juan de Dios.

Al mermar la presión del virus, ambas unidades se reabrieron en verano durante dos meses, pero desde octubre en que se desmantelaron para adaptarse nuevamente a los enfermos infecciosos no han retomado su actividad original.

Cuidados integrales

«Nos duele que los vulnerables vayan a otros centros menos preparados en la última etapa de vida»

«Queremos que las unidades acojan ya a pacientes paliativos y no nos oponemos a adaptarnos cuantas veces sea necesario si llega una cuarta o una quinta ola, pero no nos parece que se esté ocupando paliativos con enfermos de medicina interna como ahora cuando esas habitaciones son especiales para la privacidad de las personas que van a morir», indican.

También les «duele» que en el Hospital de León pasen ese último trance en habitaciones dobles o en otros centros que consideran «menos preparados».

También señalan que en las unidades de cuidados paliativos «se acompaña en el sufrimiento a los familiares y se busca que el tiempo que estén los enfermos sea en las mejores condiciones con el trabajo, la entrega, la capacitación, los conocimientos y la experiencia del equipo multidisciplinar». El grupo de trabajadores manifiesta su «malestar como profesionales», pero también advierten que es un problema para todos los usuarios de la provincia. «Teníamos un servicio ejemplar en cuanto a funcionamiento, ubicación y preparación del personal, y el paciente paliativo es muy vulnerable, ha pasado por muchos sufrimientos antes de llegar al servicio, donde se da un enfoque integral a su enfermedad, cuidando tanto de él como de su entorno». Por eso reivindican el derecho de los pacientes paliativos a disponer de unos cuidados en la última etapa de su vida «adecuados a su patología, lo cual en otros centros sabemos que no se está haciendo, ya sea por falta de medios o de preparación específica del personal». Piden que puedan ocupar las camas que hoy les deniegan.

Los trabajadores del Monte San Isidro reivindican la vuelta de paliativos