sábado 26/9/20
Infraestructuras

El tramo urbano de Feve en León refleja con maleza y vandalismo dos años de abandono

En 2018 se terminaron las obras de acondicionamiento de este espacio cuya urbanización Adif mantiene bloqueada
RAMIRO
RAMIRO

Se cumplen nueve años desde que el último tren de Feve circiuló hasta la estación de Padre Isla; se cumplen dos años y medio desde que el Ministerio de Fomento, a través de sus organismos ferroviarios correspondientes, del administrador de Infraestructuras Ferroviarias, dio por liquidado el proceso de obra de la integración de la vía estrecha en la ciudad.

Y, lejos de escucharse el tren, lo que se suma es deterioro en el resultado de una intervención que aún no fue estrenada.

Y sin visos de que ocurra, con ese anclaje pendiente de la reglamentación que debe permitir a los trenes tram tram circular en modo tranviario por la ciudad. El resto, está a la vista de los transeúntes.

Gestión a cuestionar

El pasillo abierto para integrar Feve en la ciudad es un cúmulo de desatención tras nueve años

Maleza, zarzas, cardos, algunos bancos quemados, armarios metálicos reventados en los apeaderos, agujeros y adoquines sueltos en el pavimento.

Es la entristecedora retahíla que queda en la retina de cualquiera que se de un paseo por el pasillo ferroviario de Feve desde la vieja estación de Padre Isla hasta las proximidades de la parada de La Asunción. Un trayecto de unos 2,5 kilómetros, un sendero ferroviario urbano, donde la palabra abandono adjetiva su realidad actual.

La falta de cuidados que sufre este espacio viene de largo, exactamente dos años de desatención le contemplan. Feve terminó la obra en febrero de 2018, siete años después del inicio de los trabajos pero lo hizo sin el reglamento necesario para que operen los trenes. La apertura depende del informe de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria que se anunció hace ya 20 meses.

En aquel 2018, casi siete años después de que el último tren saliera de la estación de Padre Isla, Feve anunciaba que la obra civil de la integración estaba «prácticamente finalizada a falta de pequeños remates en las marquesinas». Ya en aquel entonces se eludió dar fecha para la apertura de la línea con trenes circulando, aunque los peatones han terminado haciendo suyo el pasillo ferroviario, que va desde la terminal hasta el tope actual de las circulaciones.

Desde entonces, nada ha corregido la sensación de descuido que se observa en este tramo.

La vegetación -ya reseca por el calor- coloniza los márgenes de buena parte de este espacio integrado en el corazón urbano de León que sigue esperando la llegada de los trenes comprometidos por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) pero que de momento solo aprovechan los leoneses para pasear con el perro, caminar, o andar en bicicleta sin el temor a los coches.

En las proximidades de la estación de Padre Isla la impresión es aún peor. En el amplio solar cercano se amontonan desde hace años paneles de caucho negro afectados ya por el sol y la intemperie y con la maleza creciendo entre todos sus resquicios.

A escasos metros se ven tapas de alumbrado levantadas y descolocadas y unos metros más allá, en la zona de paseo alguien ha puesto un bloque para tapar un enorme agujero en el suelo que amenaza con fracturar un tobillo a cualquier despistado que tenga la mala fortuna de toparse con él.

Y por todas partes graffitis chusqueros y restos de vandalismo como ese banco de un apeadero, chamuscado y renegrido, donde se aprecia perfectamente que alguien hizo un fuego encima como si estuviese de camping.

A la vista de este abandono sorprende que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) mantenga bloqueada desde hace diez meses la urbanización de la estación de Feve a la espera de que remitan el modificado del contrato al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Esa documentación no les ha llegado, por lo cual la inspección del antiguo departamento de Fomento no puede dar el visto bueno hasta que tenga el documento sobre el que manifestarse. Un proceso que León necesita con urgencia pero que lleva dilatándose dos años.

Feve sigue a la cabeza de las soluciones de infraestructuras en León, pendiente de una reglamentación que no acaba de asomar detrás de las oficinas administrativas y que resulta esencial para que regresen los trenes al punto interior de la ciudad del que salieron hace casi ya una década.

Feve es el elemento recurrente como herramienta arrojadiza entre las mociones políticas, de la que participan sin distinción desde distintos partidos políticos, con exigencias de que acabe este proceso que no admite otro final que un tren en los andenes de la estación, a la que ahora se abre paso por un cauce peatonal del que pueden hacer uso los viandantes, como se tratara de un paseo más integrado en las vías peatonales de la ciudad.

Y cada día que pasa, con mayor deterioro acumulado. El resultado entre el periodo de fin del obra y el actual es fruto del acoso del tiempo, de los actos vandálicos, del abandono.

El tramo urbano de Feve en León refleja con maleza y vandalismo dos años de abandono