miércoles 22/9/21

Otro verano de martirio en la A-66 dos años después de adjudicar la obra

La plataforma derecha mantiene casi cuarenta kilómetros con el carril derecho intransitable
La señalización de paliativos sigue vigente. MARCIANO PÉREZ

La León-Benavente tiene tal bagaje de incidencias acumulado, que otro anuario pasa desapercibido. Puede que sea el último, si a medio plazo se cumplen las expectativas del contrato de adjudicación de reforma del firme, en la plataforma derecha de la autovía, que mantiene aún cuatro decenas de kilómetros sometidos por baches, grietas y asfalto arrugado; la misma secuencia de complicaciones para el tráfico que en los ejercicios precedentes, casi dos años después de la última adjudicación de obra que venía a acabar con el suplicio que acompaña las comunicaciones de León con el centro de la península.

A finales de verano de 2019, el Ministerio de Transportes (Fomento, entonces), cumplió con el último trámite administrativo para cerrar un ciclo de ansiedad que ha condicionado a lo largo de la última década la seguridad vial por la estructura de alta capacidad más demandada por el norte peninsular; la continuidad de la vía de la Plata en doble carril de circulación hasta enlazar con la autopista de peaje de León a Asturias se encuentra otro verano con el mismo panorama que ha vivido en el último lustro; desde el entronque del nudo de carreteras de Valverde de la Virgen, hasta encontrarse con el avance de las máquinas asfaltadoras, y fresadoras que sanean el asfalto desde el límite de provincia de León; cuarenta kilómetros de carril derecho intransitable por momentos para el tráfico que circula sentido sur. La inercia de la intervención hace ya imposible creer que antes de que acabe el verano se haya resuelto el inconveniente, cosido el asfalto, reconstruido el firme, rehabilitada la paca de rodadura que replica en el manejo de la conducción de la sensación de un tiovivo.

Estos días precedentes, el parte de repercusión para el tráfico veraniego que circula en sentido Madrid desde León alcanza al entorno del desvío habilitado en el entorno del kilómetro 180 del vial, donde la obra obliga a hacer la plataforma izquierda de la autovía vial de doble sentido de la circulación.

El tránsito alternativo se sucede durante una decena de kilómetros, y afecta a las salidas de la autovía para enlazar con carreteras comarcales que dan acceso a la vega del Esla y al Páramo.

La estampa de tráfico de pesados que sortean el carril derecho de esta plataforma ahora en pleno proceso de cirugía se reproduce otro verano más, en medio del crecimiento exponencial de la circulación por el efecto estacional de las vacaciones y la densidad de tránsito en esta autovía elemental en el mapa del norte.

Mientras no llega la reforma, se mantienen los paliativos. Las señales de recorte de velocidad máxima hasta en veinte kilómetros sobre los límites habituales en este tipo de via, encabezan la entrada del tramo del vial; la misma solución dispuesta en 2017, cuando la A-66 se convirtió en un infierno para el tráfico rodado y obligó a intervenir a Fomento y los responsables de la seguridad vial: señales verticales que advierten de que en adelante el usuario se va a topar con firme sinuoso y que evite poner el vehículo por encima de los 100 kilómetros por hora. Va a hacer dos años que se adjudicó la obra para acabar con esa liturgia.

Otro verano de martirio en la A-66 dos años después de adjudicar la obra