domingo 9/8/20
Consecuencias de la carencia de personal

La vuelta de los revisores aflora casi 10.500 viajeros que no pagaban en Feve

La falta de personal hacía que entraran y salieran sin poder comprar el billete de su viaje
Un tren de Feve en una estación. DL
Un tren de Feve en una estación. DL

Iban en los trenes pero no constaban en las estadísticas. Durante los últimos años, la carencia de personal se dejó notar también en los registros de pasajeros. No había interventores suficientes y las circulaciones se sucedían en algunos casos sin alguien que picara el billete cuando los usuarios montaban en las estaciones en las que no había taquillas con tornos. Como consecuencia, los resultados reflejaron una caída todavía mayor a la real, como avisaban los trabajadores. Sus presagios se confirman ahora. Después de la entrada de los nuevos interventores en el servicio de los convoyes que recorren la provincia, hay 10.500 viajeros más de que los que se contabilizaron hace apenas dos años, sin que se haya notado un aumento en la ocupación de los vehículos de la infraestructura de vía estrecha.

La suma de estos viajeros que no aparecían en los últimos años deja la cuenta en 125.000. La cifra contiene tanto a los cercanías que hacen el recorrido en la línea León-Matallana-Cistierna-Guardo como a los regionales que cada jornada completan el viaje para conectar con Bilbao. Pese a la entrada de los usuarios que no aparecían, la comparativa con el último año en el que la vía llegaba hasta la estación de la calle Padre Isla, en el centro de la ciudad, en lugar de quedarse en La Asunción, demuestra que dos de cada tres personas se han bajado. Frente a los 358.289 que había en el ejercicio 2010 —329.011 de los cercanías y 29.278 en el que alcanza el País Vasco— ahora apenas quedan 114.500, entre los cuales 4.000 corresponden a la relación que alcanza la terminal bilbaína.

Dos de cada tres

Pese al ligero aumento, Feve ha perdido desde que cortó la circulación 233.289 viajeros anuales

En los nueve años completos que se dan desde que el 18 de septiembre de 2011 se cortó la circulación a la entrada de la ciudad con la salida del último de los convoyes, hay 233.289 viajeros que ya no montan en Feve para trasladarse desde los pueblos de la montaña hasta la capital leonesa. La merma se apunta no sólo como consecuencia del recorte del itinerario, que obliga a que tengan que trasbordar en autobús desde la terminal de Padre Isla, con un coste cercano a los 700 euros diarios, según avisan los sindicatos. La disminución, como han reseñado los trabajadores y colectivos sociales con protestas y manifestaciones, se apunta sobre todo por el abandono en el servicio. Hasta la entrada de los nuevos interventores y maquinistas, se daban casos de trenes que paraban en una estación y, al haber finalizado el horario del profesional, tenían que completar el viaje en bus. En las incidencias se apuntan también las circulaciones afectadas por las averías de la maquinaria, en la que se aprovechan unas piezas de unos convoyes para adaptar en otros. Ahora, con los cinco nuevos vehículos que se esperan, el personal confía en mejorar.

La vuelta de los revisores aflora casi 10.500 viajeros que no pagaban en Feve