domingo 28/2/21

André Citroën. Visionario… del automóvil

Anticipándose a su tiempo… acercó los coches a las personas

Un hombre que expresó su enfoque moderno del negocio incluso en la comunicación. En la década de los años 20, la ‘Caravana Citroën’ ponía a disposición de los clientes una docena de coches para su prueba pública.

El ‘visionario’ André acercó al público, le ‘dio la mano’, sus productos con la popular «Caravana Citroën» de los años 20 y 30. ct

André… anticipado. «La teoría no sirve para nada, lo importante es el ejemplo». Así de contundente se mostraba el fundador de la marca del ‘chevron’ a la hora de mostrar su producto al público.

Tan convencido estaba de la veracidad de ‘sus principios’, que los aplicaba a todos los ámbitos de su actividad: André Citroën ‘pretendía’ —y lo consiguió— que las personas pudiesen probar sus coches, porque sólo así podrían apreciar sus características y cualidades.

Además, la prueba debería ser lo más realista posible, es decir, en el mismo lugar donde se desenvolvería el coche si esa persona lo acaba de comprar.

Si en la posterior década de 1930, Francia contaría con miles de puntos de venta de Citroën, en plena posguerra de la Primera Mundial, la situación era radicalmente distinta hasta mediados de los 20: la red no fue lo suficientemente amplia como para permitir que cualquier ciudadano pudiese probar un coche de la marca cerca de su casa, como deseaba André.

En poco tiempo, haciendo honor a su fama, André encontró la solución en los numerosos eventos sociales de la época —ferias de ganado, fiestas comarcales y locales…— que se convertirían en ‘terreno abonado’ para mostrar los coches a la potencial clientela: si las personas no podían ir a Citroën… Citroën se acercaría a las personas.

Nacía así la idea de la ‘Caravana Citroën’, organizada en colaboración con la red de concesionarios, quienes exhibían una docena de modelos en mitad de medio de un ‘bosque’ de banderas con el símbolo del ‘doble chevron’ poblando plazas y avenidas, donde centenares de personas, participantes en las fiestas locales, podían ver, tocar y, sobre todo, probar los vehículos de la marca.


Junto con el 2CV, el furgón Tipo H forjó otra de las leyendas del ‘chevron’ entre 1947 y 1981. CT

Con meticulosa preparación, todo comenzaba algunas semanas antes: profusión de cartelería firmada por Pierre Louys ‘tapizando’ las paredes del pueblo elegido y, a renglón seguido, publicidad en los periódicos locales que, en coordinación con la ‘plana mayor’ de Quai de Javel (la casa madre), uniformizaba y personalizaba la grafía de los anuncios para, finalmente, instalar toda una sugestiva, y cuidada, ‘coreografía’ del evento, perfectamente visible desde lejos para atraer la atención del publico.

Así, desde principios de los 20, y hasta mitad de los 30, se convertiría en un espectáculo habitual en todo el país galo reforzándolo, de vez en cuando, con la exposición de algunos modelos legendarios, como los auto-orugas ‘Scarabée d´Or’ del ‘Crucero Negro’ y del ‘Crucero Amarillo’ o el grande y veloz autobús de Citroën, una de cuyas unidades ganó el Rallye de Montecarlo, que acompañaban a las diferentes berlinas y ‘torpedos’, de todos los tamaños, que ofrecía entonces el fabricante para las pruebas.

«Placer de conducción»… así expresaban sus sensaciones cuantos probaban los coches ofrecidos por Citroën.

Seguramente, en las ya congestionadas calles de París o de Lyon, ciudades donde se encontraban las grandes sucursales de la marca, las pruebas de estos mismos vehículos no hubiera surtido el mismo efecto, y tampoco habrían sido tan apreciadas —las pruebas— como en los pueblos y las pequeñas ciudades.

La última gran campaña de ‘La Caravana’, la diseñó André para dar a conocer su nuevo «motor flotante», un evento protagonizado por los C4 y C6 con el motor innovadoramente montado sobre soportes elásticos, silenciosos y suaves, que ‘desfilaban’ ante personas que, seguramente, no habían visto nunca unos coches como aquellos, capaces de ‘transportar’ a los potenciales clientes a una nueva experiencia, hecha de confort, de silencio a bordo… con total ausencia de vibraciones.

Citroën retomaría la idea de ‘La Caravana’ en la posguerra de la Segunda Mundial, para dar a conocer… el 2CV, y los furgones Tipo H, que tato éxito tuvieron en el ámbito rural y que se mantuvieron en catálogo, sin modificaciones significativas, entre 1947 y 1981.

Por cierto, los C4 del XXI… siguen ahora una ‘electrificada’ estela, ¿les apetece conocerla? Ahí va…

André Citroën. Visionario… del automóvil
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