martes 18/1/22
                      En el ‘dakariano’ RS Q e-tron, un motor de gasolina TFSI, herencia TDM, se encarga de recargar la batería que alimenta los dos motores eléctricos situados en cada eje. ad
En el ‘dakariano’ RS Q e-tron, un motor de gasolina TFSI, herencia TDM, se encarga de recargar la batería que alimenta los dos motores eléctricos situados en cada eje. ad

JAVIER FERNÁNDEZ

Compromiso… multifacético. Así ha sido a lo largo de la historia, cuando Audi conquistó el Mundial de Rallyes, como los circuitos de medio mundo, con un vehículo equipado con tracción a las cuatro ruedas; también cuando llevó la tecnología TDI (turbodiesel de inyección directa) a lo más alto del podio de Le Mans; incluso al firmar la victoria en las míticas ‘24 Heures’ con un automóvil híbrido.

Ahora, los Cuatro Aros’ vuelven a «marcar territorio» como marca pionera en el desarrollo de un vehículo con sistema de propulsión alternativa para competir en el Rallye Dakar: «Estamos ante el mayor desafío para un sistema de propulsión eléctrica», apunta Andreas Roos, responsable del ‘Proyecto Dakar’ en Audi Sport.

El triunfo de Carlos Sainz y Lucas Cruz en la tercera etapa del Dakar´2022, a bordo del RS Q e-tron, ha supuesto la primera victoria de un coche con propulsión eléctrica en la rallye más duro del mundo; todo un revulsivo cuando el equipo español acumulaba una profunda decepción tras la desventaja de más de dos horas debido a problemas con la navegación.

La clave: batería de alto voltaje, con un exigente proceso de carga en conducción extrema ‘off-road’, además de la gestión inteligente de la energía con sistema de recuperación durante la frenada enfrentándose, el sistema, a retos ‘imposibles’: cientos de kilómetros diarios, la enorme resistencia que genera la fina arena del desierto, elevadas temperaturas medioambientales y… dos toneladas de peso mínimo del coche.

Para Lukas Folie, ingeniero de baterías de alto voltaje, «es imposible fabricar un vehículo todoterreno totalmente eléctrico para competir en el Dakar con la tecnología actual de baterías»; así que, el equipo de Audi Sport ha tenido que superar diversos retos tecnológicos: dos motores eléctricos (delantero y trasero) alimentados por un motor de combustión tradicional, con el objetivo de equilibrar el consumo de energía y la recarga de la batería, de forma que la cantidad de energía disponible fuese suficiente para cubrir los tramos de cada jornada, con lo que debe conseguirse que el consumo de energía sea bajo, para que el nivel de carga de la batería se mantenga dentro de unos parámetros aceptables.

Así, el sistema de recuperación de energía resulta ser decisivo: las unidades instaladas en ambos ejes, convierten el movimiento de rotación de las ruedas… en energía eléctrica; aunque, lo que parece tan sencillo, requiere un complejo sistema de frenado inteligente, capaz de combinar la función de frenado hidráulico con le freno eléctrico regenerativo.

Audi. Pasión… por las carreras
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