jueves. 09.02.2023

El motivo de esta situación no es otro que las obras de la Variante de Pajares que desde que se cruzaron en sus vidas hace diez años les ha arrebatado uno de los bienes más preciados que tiene el ser humano, el agua. Pero no sólo a Paradilla. Una treintena de pueblos de la montaña central leonesa ha visto como en los últimos años con el avance de las obras sus recursos hídricos se desvanecían.

La construcción de las galerías subterráneas contempladas en el proyecto del túnel de Pajares supuso la ejecución de un corte transversal para hacer hueco al avance del tren bajo la cordillera que ha secado ríos, fuentes y cauces, y que supone una sangría hídrica que desvía entre 300 y 400 litros por segundo de la cuenca del Duero al Cantábrico.

En 2016, todos los pueblos afectados se unieron para denunciar tanto a la Confederación Hidrográfica del Duero como a la del Cantábrico por permitir este incesante trasvase de agua a Asturias, y para obligar a estos organismos a abrir un expediente sancionador contra Adif, responsable de las obras, y obligarle a ejecutar las correspondientes medidas correctoras. La denuncia llegó incluso a la Unión Europea.

Devolver el agua que se lleva el túnel del AVE a Asturias tiene un coste de entre 33 y 51 millones de euros, según las alternativas diseñadas por una consultoría técnica contratada por los pueblos de León afectados por este saqueo hídrico. Eese pleito cuenta con el respaldo del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que reivindica medidas correctoras al daño ambiental causado por la obra de los túneles en los recursos hídricos del norte de León.

Entre 300 y 400 litros por segundo del Duero se van por el Cantábrico
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