martes. 05.07.2022

La Audiencia de León ha ratificado la sentencia dictada por el Juzgado de lo penal número 1 de León que absolvió a dos guardias civiles acusados de coacciones por supuestamente vejar y amenazar a la propietaria y clientes de un bar en la localidad de Carrizo de la Ribera. Así, la Audiencia provincial desestima los recursos interpuestos contra la sentencia del citado juzgado que absolvió a los dos agentes, para los que la Fiscalía solicitaba sendas penas de dos años de cárcel, según el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.


El juzgado consideró que «no se acreditó que los acusados obligaran a los clientes del bar a fumar y a apagar sus teléfonos móviles ni que bajaran la trapa del local diciendo que de allí no se movía nadie».

 

Tampoco se ha acreditado que pasaran al interior de la barra y se sirvieran bebidas alcohólicas poniendo música en el ordenador del local incluido el 'Cara al sol', ni que sacaran sus armas reglamentarias con sus cargadores, obligando a los presentes a introducirse balas en la boca y en las bebidas, añade la sentencia.

 

Igualmente, destaca que «no consta» que uno de los guardias civiles intentará abrazar y besar a la dueña del bar y denunciante de los hechos diciéndole: «eres mía».

 

En el juicio, celebrado el pasado 28 de febrero, los dos acusados, Miguel Ángel J.L. y David René G.M., de baja psicológica desde 2014, negaron los hechos y explicaron que todo se debía a una trama urdida por el sargento que era su superior en esos momento, y denunciaron que sufrían «acoso laboral» y una «continua persecución».

 

Por su parte, la denunciante, Isabel G., se ratificó en los hechos denunciados, supuestamente ocurridos en la madrugada del 11 de septiembre de 2013, e incluso dio más detalles de las amenazas y vejaciones sufridas que no desveló en la instrucción previa.

 

La denunciante explicó que tardó un año en denunciar los hechos por miedo», y reconoció que lo hizo animada por el sargento del puesto y un capitán que instruyó la investigación abierta a los dos agentes.

 

El abogado de los acusados insistió en que nunca se localizó a los cuatro supuestos clientes que había en el local porque, tal y como sostuvieron sus clientes, «cuando entraron los guardias civiles solo estaba la propietaria a la que informaron de que estaba sobrepasando la hora de cierre y que el local olía a tabaco».

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