sábado. 04.02.2023

QUERIDO hermano: Pasados los días de peticiones múltiples y los primeros de las trepidantes rebajas vaya, por tu conducto, la carta para nuestro alcalde. En ello quedamos en la última con Nolete y tendremos que apretar las líneas y hacer escritura piojosa, como de chuleta copiona, si queremos que nos quepan, que no cabrán, tantas peticiones. Porque los ciudadanos de a pie, si tenemos nuestras obligaciones -"como pagar-" también tenemos nuestros derechos, entre ellos exigir.

Enviemos, pues, carta por sistema de urgencia y método telegráfico a fin de no ocupar más espacio del que tan benévolamente nos concede el director cada semana.

Y comencemos por lo que parece que tiene a los astorganos en un sinvivir, que son las cuestiones circulatorias y de estacionamiento de vehículos a motor. En lo que a la circulación respecta, te digo hermano que no hay solución. Más de sesenta años llevo sufriéndola, con ocho alcaldes en la silla central del salón de sesiones; y ni siquiera Recaredo, que pertenecía al gremio del volante y propugnaba medidas drásticas, fue capaz de enderezar el asunto.

Con la solución, la única a ese irresoluto problema, nadie se ha atrevido; es la de cerrar las cinco entradas al casco amurallado. Y no hay otra, querido, vista la red viaria de la ciudad; que si repasas viejos papeles, desde hace siglos los astorganos venimos quejándonos y sufriendo este problema. Ya en el siglo XVIII protestaban por el paso de carruajes y se colocaron tornarruedas en las esquinas; alguna queda todavía como recuerdo.

Como el del estacionamiento. Escribimos a nuestro alcalde como si fuere rey mago. Le pedimos, es voz popular -"del pueblo y hasta de un partido-" que ponga punto final a ese engorroso asunto, que algunos dicen culebrón, del Melgar.

Si no es jurídica la solución, ha de ser económica, pero tantos años de espera es como si algo oliera en la Dinamarca literaria. Porque son muchos los que recuerdan la eficiencia, rapidez, eficacia y resolución en el problema de la Ergástula hace una decena de años.

Y los astorganos piden una rápida solución, también, para el problema del estacionamiento de San Roque que, junto con El Melgar y la plaza de los Marqueses, ha de ser el trípode en el que se asiente el estacionamiento de una ciudad con serios problemas en este aspecto.

Y con esto, hermano, hemos cubierto la dos terceras partes de la cuartilla que tenemos asignada. Así que abreviemos. Como la carta es particular y no colectiva, y como cada uno y cada quien tiene sus querencias, voy con ellas. Que no se olvide nuestro alcalde del puente del Bastión, que si no fue incluido en las obras actuales del Postigo, puede entrar en ese aguinaldo que Zapatero dispuso para los municipios. Que en lo del eje monumental no se olvide de la zona más visitada por los turistas, la avenida Dr. Mérida, paso obligado de cuantos acceden en autobús, y en cambio es la más abandonada del centro.

Que, aunque no se deje como un san Luis, no debe olvidarse del nuevo mirador de puerta Obispo; bien sé que no es el histórico

, pero tiene las mismas vistas; unos arbolitos en los alcorques y césped en el terraplén serían solución inmediata.

Nada le decimos de la casa de Panero que bastante calvario tiene; nada de la Ruta Romana ni de la del Oro; nada de esa sociedad mixta de turismo de la que se viene hablando años, pues estas cuatro líneas restantes son para la muralla.

Vayamos en busca de ese plan director; que sin grandes aspavientos se recupere el paño de la que fuera fábrica de harinas, así como alguna otra zona. Que se cuiden más los paños del Melgar y del Bastión, que sufren el mismo endémico mal: falta de limpieza. Y que vigilen ese cubo del paseo que luce dos hermosas grietas a las que nadie se ha preocupado de buscarle remedio. Aquí termino, hermano. Para el alcalde va.

Ahora al alcalde
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