martes 30/11/21
                      Restos de un animal en estado de descomposición que a día de ayer no habían sido recogidos. RAMIRO
Restos de un animal en estado de descomposición que a día de ayer no habían sido recogidos. RAMIRO

La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha decidido por fin buscar una solución a la continua muerte de animales en el Canal de Arriola con la colocación de un nuevo sistema de seguridad que dará una opción de supervivencia para todos aquellos ejemplares que caigan a sus aguas.

Después de la temporada de riego, que acabó el pasado mes de octubre, y de los trabajos propios de mantenimiento que se realizan después de este periodo, CHD comenzará a principios del próximo año a instalar estos nuevos sistemas de seguridad.

Se trata de la construcción de dos nuevas rampas para salida de animales en el canal. Estas dos nuevas infraestructuras cuenta con diseños más funcionales y eficaces que forman parte de un plan piloto que contempla también actuaciones en el Canal de Villalaco, en Palencia. Ambas obras, que suponen una inversión de 42.725 euros, se llevarán a cabo de manera simultánea.

El organismo de cuenca explica que una vez realizadas las obras, durante los primeros meses de la campaña de riego siguiente, se monitorizarán con fototrampeo las nuevas salidas para comprobar su funcionamiento.

Las obras para la ejecución de las rampas tienen una duración estimada de un mes, teniendo que estar finalizadas en abril de 2022, momento en el que se inicia de nuevo la campaña de riego. Es habitual en la explotación de los canales del Estado en la zona, concentrar las obras y labores de limpieza, acondicionamiento, mantenimiento y rehabilitación en los primeros meses de cada año, de forma previa al inicio de cada campaña. Es por eso por lo está previsto que las obras para construir las rampas en el Canal de Arriola se inicien después del período navideño, de forma que las actuaciones y obras en el mismo se concentren temporalmente en un período controlado de tiempo, haciéndolas coincidir con las labores ordinarias de mantenimiento previstas.

Son muchas las denuncias presentadas hasta la fecha, tanto por parte de los vecinos de la zona como por asociaciones conservacionistas para denunciar la masiva muerte de animales en el canal, concretamente en Paradilla de la Sobarriba, uno de los puntos más peligrosos del canal. Allí, la muerte de animales por ahogamiento es casi diaria. Corzos, jabalíes y perros, cuyos cuerpos llegan a permanecen allí atrapados durante días, son finalmente retirados periódicamente por la empresa contratada por CHD para este fin.

Decenas de muertes

Según algunas estimaciones realizadas cerca de cien animales, entre los que incluyen también perros y gatos, fallecen cada año en el canal de Arriola. Este número, sin embargo, sería notablemente más alto ya que aumenta los meses en los que el agua discurre con más fuerza.

Otro lugar conflictivo de este canal, construido en 1983 y que consta de 31 kilómetros de longitud, es Calzadilla de los Hermanillos, donde hay puntos de control de arrastre donde padecen muchos animales.

Cada animal que cae al agua en este tipo de infraestructuras no puede salir, lo que les convierte en auténticas trampas mortales. Destrozara sus pezuñas llegando a la carne incluso, intentando trepar por las paredes, lo que les ocasiona una muerte lenta y cruel con agotamiento y posterior ahogamiento.

El principal problema de estos canales es la inexistencia de pasos transversales específicos para el paso de la fauna, la falta de cerramientos (vallas) que impidan la caída al canal de la fauna silvestre y la ausencia de sistemas de rampa interior para la salida, lo que hace que los animales que intentan subir por las inclinadas paredes del canal se rompan las patas sin conseguirlo. Debe tenerse en cuenta que una vez caído al canal, las posibilidades de un animal de salir son nulas debido al caudal de agua y la fuerte corriente.

Arriola contará con un plan piloto para evitar la muerte de animales