sábado 4/12/21

El próximo 28 de octubre se cumplen ocho años desde que una explosión de grisú acabara con la vida de seis mineros que trabajaban en el Pozo Emilio del Valle de la Hullera Vasco Leonesa, y causase graves heridas a otros ocho.

Aunque se prevé que el proceso judicial se retome en abril del próximo año todavía no se ha fijado una nueva fecha para el juicio oral que deberá determinar si el accidente era imprevisible y fue inevitable o si se habían dado suficientes señales de alerta sobre la peligrosidad de los trabajos, y las muertes fueron por tanto homicidio por imprudencia grave, como solicitan las acusaciones de cinco de los seis mineros fallecidos y de los heridos.

En la primera vista se habían programado durante 21 sesiones para escuchar los testimonios de los 18 acusados (16 miembros del organigrama de seguridad de la empresa, desde el presidente a los vigilantes; además de la propia empresa y la compañía aseguradora, HDI Hannover, y ahora Mapfre). Ademas, está prevista la declaración de otros 65 testigos, casi una veintena de ellos peritos de las distintas partes y del propio juzgado de instrucción, que defenderán sus tesis sobre las causas del siniestro y la actuación de la empresa minera.

Se tratará de determinar si se cumplieron todas las normativas de seguridad, incluidas las propias disposiciones internas de refuerzo de la Vasco, durante la explotación de la Planta 7ª Este del Macizo 7º del Pozo Emilio del Valle, del Grupo Tabliza.

Y también si el sistema de explotación del taller se ajustaba a las precauciones que se requerían para una zona virgen (que no había sido explotada en su parte superior), en la que ya se había visto bóveda durante días y a pesar de ello se siguió sutirando, aunque no era recomendable.

Se cumplen ocho años de la tragedia que se juzgará previsiblemente en abril