viernes. 27.01.2023
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La empresa adjudicataria, Celegromo, ha iniciado ya las obras de reparación de los restos de los hornos altos de la Ferrería de San Blas en Sabero, pertenecientes a la Junta de Castilla y León e integrados en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León.

La actuación, impulsada por la Dirección General de Patrimonio y coordinada por el Servicio Territorial de Cultura, cuenta con un presupuesto de 28.468 euros.

La intervención solventará los problemas de humedad y filtraciones que llevan aquejando un tiempo a la estructura del puente de carga del horno alto, construida en ladrillo compactado con mortero, que ha perdido la anterior protección que databa de finales de los noventa del pasado siglo.

Junto a esta actuación se revisará toda la estructura del puente de carga, consolidando los ladrillos con riesgo de desprendimiento y eliminando la maleza.

Las obras, cuenta con un plazo de dos meses de ejecución y se suman al resto de intervenciones que se han venido realizando en la zona del patio de los hornos altos de la Ferrería de San Blas, para aflorar la estructura original de la instalación y hacerla visitable a fin de integrarla en el complejo del Museo de la Siderurgia y la Minería.

La de San Blas, en Sabero, fue la primera ferrería en emplear altos hornos alimentados con carbón mineral (cok) en España. Sus hornos altos, que empezaron a construirse el 14 de marzo de 1846, constan de dos cuerpos troncocónicos de ladrillo refractario unidos por su base.

En sus orígenes, tenían 16 metros de altura, 2,24 metros de diámetro en el cargadero, 4.5 metros en la parte más ancha del vientre y 37 centímetros en el crisol. Estos altos hornos trabajaban ininterrumpidamente y la gran novedad era que utilizaban como combustible el carbón de cok que facilitaba y aceleraba la obtención de grandes cantidades de hierro.

Bien de interés cultural

La Ferrería de San Blas fue declarada bien de Interés Cultural en 1991, y tras ello se procedió a la restauración del conjunto por parte de la Junta de Castilla y León, con el objetivo de crear el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León. Fue ya en 1992 cuando se dio a conocer el proyecto para que la plaza Cerrada —que por entonces los niños utilizaban como polideportivo—, formase parte de la Ferrería de San Blas, se convertiría en el Museo de la Minerugia y la Minería, un proyecto respaldado por el Ayuntamiento, que había iniciado el expediente para la declaración de monumento y la Asociación de Amigos del Museo Regional de la Industria Minera Ferrería de San Blas. El objetivo, convertir el emblemático edificio, un ejemplo de arquitectura industrial del siglo XIX, en el principal atractivo de una comarca que necesitaba de alternativas de desarrollo, así como un homenaje a todos los hombres que durante décadas habían trabajado en la mina en la provincia.

La ferrería de San Blas avanza en su restauración con los hornos altos
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