sábado 22/1/22

«El aumento de la disponibilidad de agua en Castilla y León en general, y en la cuenca del Duero en particular, se plantea como imprescindible». Así lo expresó ayer la directora general de Desarrollo Rural, María González, en el Comité Nacional Español de Grandes Presas celebrado en Las Palmas de Gran Canaria. «Y ese aumento», añadió, «pasa por una mayor regulación de las aguas superficiales, mediante la construcción de nuevos embalses o el recrecimiento de algunos de los ya existentes».

Además, la directora ha planteado los resultados obtenidos en el estudio Posibilidades de aumento de los recursos hídricos en Castilla y León, realizado por la Universidad de Burgos a partir del convenio suscrito entre el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) y Ferduero (Asociación de Comunidades de regantes de Castilla y León).

En su exposición, González ha descrito los tres hechos fundamentales que preocupan al sector, como son la actual infradotación y falta de garantía de buena parte de los regadíos, la necesidad de poner en marcha y de garantizar el suministro de agua a los nuevos regadíos comprometidos y a los que aún no están modernizados y, más a largo plazo, abordar las posibles consecuencias del cambio climático.

Hay que tener en cuenta que en Castilla y León las demandas agrícolas suponen el 78% de las demandas totales. Por ello estos problemas condicionan la situación actual y el futuro del sector agrario de la Comunidad.

Los recursos naturales de Castilla y León se estiman en la actualidad en alrededor de 16.500 hectómetros cúbicos al año, de los que a la cuenca del Duero le corresponden menos de 12.000, el 72% del total.

Capacidad de embalse

La cuenca del Duero tiene una capacidad de embalse del orden de 8.000 hectómetros cúbicos. No obstante, más de la mitad no se pueden utilizar para «regulación general» por dos motivos: en primer lugar, por ser de uso exclusivamente hidroeléctrico, y en segundo lugar, y sobre todo, por ubicarse en el tramo final del Duero en territorio español, aguas abajo de todas las demandas urbanas, industriales, acuicultura o de regadío. Por lo tanto, tan solo puede considerarse un volumen de embalse para regulación de 3.800 hectómetros cúbicos.

Tal y como ha manifestado González, «este valor es muy bajo tanto en términos absolutos como en términos comparados con otras cuencas hidrográficas españolas y ello teniendo en cuenta como parámetro de referencia, tanto recursos naturales como superficies de regadío, demandas de regadío o demandas totales», y ha añadido que «los valores absolutos de las demandas son del orden de 4.300 hectómetros cúbicos en la actualidad y de 4.700 a medio plazo».

La Junta reivindica más capacidad para la regulación en la cuenca del Duero
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