La lluvia fulmina el incendio de La Cabrera cuyas laderas se convierten en ríos de ceniza
Las intensas lluvias caídas en la tarde de ayer en toda la provincia de León, y en especial en La Cabrera, terminaron con los últimos rescoldos del intenso incendio que desde el pasado lunes ha arrasado casi nueve mil hectáreas entre los municipios de Encinedo y Truchas. «No queda nada, está totalmente apagado», confirmó ayer por la tarde el alcalde de Truchas, Pedro Simón, quien aseguró que la lluvia «ha sido intensa» y ha terminado con el fuego. El problema ahora son las riadas de cenizas que discurren por las laderas y que inevitablemente terminarán desembocando en el río, lo que puede suponer un grave problema para la flora y fauna piscícolas.
Ya en la mañana de ayer, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León rebajó a uno el nivel de peligrosidad en una escala de cero a tres de menor a mayor intensidad.
Desde ese momento, los esfuerzos del operativo de incendios desplegados en la zona se esforzaron por refrescar la zona y con un retén de algo más de 50 personas vigilando el perímetro para evitar que se reprodujera el incendio.
Según la Junta de Castilla y León, ayer seguían en la zona del siniestro sobre el terreno dos helicópteros, ocho agentes medioambientales, cuatro técnicos, tres brigadas helitransportadas, ocho brigadas de tierra junto a seis bulldozer, cuatro autobombas y un puesto de mando avanzado. También efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), además dos cuadrillas nocturnas que han estado vigilantes toda la noche por si el aire reinante en la zona reavivara ascuas, aunque las lluvias registradas por la noche, escasas, minimizaron este peligro.
Las mismas fuentes explicaron, que las tareas de extinción todavía se mantendrán algunos días, debido a la magnitud del incendio, hasta que el fuego se de oficialmente por extinguido.
El alcalde de Truchas se reunirá mañana con el alcalde de Encinedo, José Manuel Moro, para estudiar el procedimiento para solicitar la declaración catastrófica para la zona, y optar así a ayudas que ayuden a la comarca a compensar los daños que este incendio ocasionará a su medio natural y a su economía.