sábado 19.10.2019
CULTIVOS Y SALUD

El lúpulo tiene efectos antiinflamatorios, analgésicos e incluso anticancerígenos

El centro de investigación de Veguellina de Órbigo acoge una jornada para analizar las perspectivas de este cultivo.
Un momento de las ponencias celebradas ayer. DL
Un momento de las ponencias celebradas ayer. DL

El Centro de Biocombustibles y Bioproductos de Veguellina de Órbigo que gestiona el Itacyl acogió ayer una jornada para analizar las perspectivas del lúpulo que cuenta en León con el 96% del cultivo a nivel nacional.

Una de las más importantes líneas de investigación liderada por este centro tiene que ver con la búsqueda de aplicaciones que los compuestos del lúpulo puede tener dentro de los sectores de la alimentación, la nutracéutica y la farmacia a través de alimentos funcionales, suplementos dietéticos, medicina herbal y tradicional, y naturopatía.

Según las investigaciones llevadas a cabo en este centro, algunos de los compuestos presentes en el lúpulo o que se pueden extraer de sus residuos, cómo los alfa-ácidos, los beta-ácidos, los aceites esenciales, polifenoles, xhantohumol o las gamma-prenilnaringeninas tienen importantes e interesantes efectos antiinflamatorios, bactericidas, analgésicos, antioxidantes o incluso anticancerígenos.

Otra de las líneas de trabajo busca el aprovechamiento del residuo de la planta del lúpulo, no solo como biomasa sino extrayendo del mismo compuestos linucelulósicos útiles para su aprovechamiento en la industria.

Los expertos, investigadores, y productores implicados en este sector pudieron ayer conocer las instalaciones de este centro donde se llevan a cabo estos estudios. Lo hicieron de la mano de su responsable, Rebeca Díez Antolínez, que mostró los laboratorios y el resto de instalaciones, explicando las posibilidades que tiene para la investigación de nuevas alternativas para el lúpulo. De las 562 hectáreas que tiene este cultivo en España, 536 se encuentran en la provincia de León, lo que representa el 96% del total, con 220 productores al frente.

Los asistentes también tuvieron la oportunidad de participar en distintas conferencias y mesas redondas para determinar las claves de futuro de este cultivo, inmerso además en un proceso de modernización.

Nieves Valcárcel, jefa de Sección de Sanidad Vegetal del ST de Agricultura de León hizo un repaso a la nueva normativa reguladora del Lúpulo, RD 284/2019, y a la necesidad de adaptarse a la evolución de los fitosanitarios aplicables al lúpulo. El debate se centro en varios aspectos, como el coste de las autorizaciones de nuevas sustancias, que según se puso de manifiesto, es muy elevado para el lúpulo al ser un cultivo menor.

Por su parte, Enrique Garzón, de la ULE, expuso las líneas de investigación seguidas que benefician al lúpulo, como la identificación de las características agronómicas del agua de riego, algo necesario para conocer las mejores técnicas de fertilización.

José Antonio Rubio, del Itacyl, insistió en la necesidad de ajustar al máximo el consumo del agua, tener en cuenta la tendencia de los ciudadanos de un consumo más ecológico y la competitividad entre los lupuleros.

Finalmente Isidoro Alonso, agradeció al Itacyl no solo los convenios que ha suscrito con Lúpulos de León, sino la disponibilidad que siempre ha tenido para apoyar este cultivo, mostrando su confianza en que las instalaciones del centro de Villarejo de Órbigo, situadas en el corazón de la comarca Lupulera leonesa, «estén cada vez más enfocadas a desarrollar la investigación y la innovación de todas las facetas del lúpulo, posibilitando que cada vez los agricultores puedan tener más renta y se puedan crear otros negocios en la zona derivados de este cultivo».

El lúpulo tiene efectos antiinflamatorios, analgésicos e incluso anticancerígenos