miércoles 2/12/20

Más de un siglo de explotación, diez muertes y un largo encierro

El Pozo María se empezó a explotar a principios del siglo XX de la mano de Gorgonio Torre, en honor a su madre. Tras unos años de trabajo, el pozo se arrendó en 1918 a una compañía inglesa, Antracitas Jersiana, que explotaron el yacimiento mediante un pozo plano. Dos años más tarde, Torre vendió la mina a la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) y en 1952, entraron en servicio el pozo vertical y el castillete, similar a los construidos por Duro Felguera en Asturias.

Un pozo emblemático para Laciana, cuyos dos hechos marcan la historia de este enclave y la de la minería de la comarca. Por un lado, el accidente ocurrido el 17 de octubre de 1979 en el que perdieron la vida diez mineros, y, por otro, la denominada Marcha Negra del año 1992, iniciada para evitar el cierre de este tajo, un hecho que se consumó finalmente en el año 2000.

Un año antes del cierre, el Pozo María fue escenario de uno de los encierros más largos de la minería española, con cinco trabajadores encerrados a 300 metros de profundidad durante 65 días, en protesta por las condiciones de seguridad de la explotación del Feixolín.

Una historia que fue recordada y valorada en el día de ayer.

Más de un siglo de explotación, diez muertes y un largo encierro
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