lunes 25.05.2020
GESTIÓN FORESTAL

Una mina verde en Tierra de Campos

Riocamba, en la comarca de Sahagún, cumple 75 años desde que la reforestación le convirtió en un referente de la gestión forestal sostenible.
Una mina verde en Tierra de Campos

La política medioambiental de la Junta de Castilla y León tiene un antes y un después en Riocamba. Enclavado en pleno corazón de la comarca de Sahagún, se cumplen 75 años desde que el ingeniero Juan Jesús Molina Rodríguez redactara el primer proyecto de repoblación para un monte de utilidad pública, que sacó del abandono y la degradación lo que hoy en día representa una de las masas forestales más importantes y productivas de la Comunidad.

Esta primera repoblación planificada en Castilla y León, cuyos trabajos se extendieron hasta el año 1962, constituye todo un referente en la política de medio ambiente llevada a cabo por la Junta de Castilla y León, ya que a partir de ese momento se emprendió un trabajo de ordenación sin precedentes que ha dado como resultado que León sea la provincia con mayor superficie arbolada de España, con un total de 532.149 hectáreas.

Tras siglos de explotación ganadera y los continuos incendios forestales, Riocamba fue objeto de un proyecto de regeneración basado en la plantación de pinos silvestre y negral. Un patrimonio forestal que es una mina verde capaz de tirar de la economía de toda una comarca, ya que a las 2.493 hectáreas que abarca Riocamba, hay que sumar las posteriores repoblaciones llevadas a cabo en los páramos del Cea y del Carrión, ya en el límite de Palencia. La masa forestal que hoy se extiende sobre más de 25.000 hectáreas da riqueza ambiental en forma trabajo directo e indirecto a gran parte de la población de sus municipios.

Los trabajos de preparación del terreno y de plantación constituyeron en sí mismos una fuente de empleo esencial en la zona, e incluso implicaron la llegada de decenas de jornaleros, como los carboneros venidos de Extremadura. Familias enteras se instalaron en Riocamba y vivieron durante años allí, incluso varios niños nacieron al abrigo de este monte —como José, el guarda que hoy vela por él—, por lo que se llegó a crear una escuela para su educación, se levantó una ermita y se construyeron unas dependencias que hoy está restaurando la Junta de Castilla y León para remodelar la casa del guarda y recuperar el centro forestal del monte, que además da cobijo a un camión de incendios permanente.

A la entrada de la bosque, a la que se accede por Canalejas, y testigo de esos tiempos, aún están en pie las casas de los peones y la escuela, situadas en las faldas del arroyo Camba, de 7,89 kilómetros, hoy en día declarado reserva fluvial y que se encarga de facilitar toda la riqueza hídrica que requiere la zona. El arroyo fue remodelado recientemente para que los helicópteros antiincendios puedan cargar agua allí y facilitar de este modo la lucha contra el fuego.

La idea que baraja desde hace años la Junta es la de recuperar estas edificaciones y dotar al monte de espacios comunes, tanto para los agentes medioambientales que trabajan allí. También se pretende abrir la puerta a la celebración de actividades de educación ambiental, ya que el monte goza de varias figuras de protección como Zona de Especial Conservación (ZEC), de especial protección para las aves, y Red Natural 2000, que en total suman 518 hectáreas, un 21% de la superficie del monte.

Además de la variedad de pinos repoblados, el proyecto inicial incluyó la plantación de rebollos y abedules, que fueron dando paso a otras especies como helechos, acebos y robles, que finalmente recuperaron su espacio. Esta rica vegetación ha ido albergando una importante fauna formada mayormente por venados como ciervos y corzos, además de jabalíes, lobos, zorros, liebres y perdices. Los agentes medioambientales encargados del cuidado de este monte destacan que se empiezan a ver algunos ejemplares de osos, sobre todo machos, que acuden a la abundancia que brinda Riocamba en busca de alimento, al igual que gatos monteses y varios mustélidos. También se ha registrado la presencia de cigüeñas negras, muy difíciles de ver, águilas culebra, ratoneros y una larga lista de aves.

Actualmente el monte de Riocamba es zona controlada de caza. Sólo se permiten batidas puntuales de jabalí, y desde hace pocos años, un concurso de becadas sin muerte. También es zona libre para la recogida de setas.

En los últimos años se ha detectado un cierto declive poblacional de ungulados por carencia de alimento ya que hay una evidente falta de matorral y los pinos son cada vez más altos. Tanto es así que la original torre de vigilancia de incendios se quedó relegada por el crecimiento de la masa forestal, lo que obligó a construir una nueva que supera los 25 metros de altitud. Desde lo alto de esta torreta, a la que se suben los agentes medioambientales para alertar de cualquier conato de incendio que se pueda presentar en el monte, se divisa un majestuoso paisaje que en forma de un inmenso manto verde emerge entre la tierra y el cielo.

La Junta trabaja para mejorar el hábitat y evitar que los venados abandonen el monte y entren en zonas furtivas. En los últimos años se han llevado a cabo también siembras de cereal, leguminosas y praderas.

Una mina verde en Tierra de Campos