lunes. 15.08.2022

Las murias de Castrocontrigo permanecieron ocultas a la vista del observador hasta el devastador incendio de 2012, que arrasó más de 12.700 hectáreas en la Sierra del Teleno. El bosque protegió durante años una amplia zona de explotaciones mineras, que quedó al descubierto con la catástrofe.

Un grupo de científicos, entre los que se encuentra Fernández Lozano, ha estudiado en los últimos años la zona y ha conseguido cartografías en tres dimensiones gracias al uso de tecnología láser aerotransportada, descubriendo en la Cabrera minas que la vegetación no dejaba ver. Los estudios revelan grandes movimientos de tierra, que dan al paisaje un característico relieve.

Ante la complejidad de proteger 400 hectáreas, Fernández Lozano pide preservar «la zona más representativa, la que más datos nos aporta sobre la minería aurífera romana»: la explotación que en los estudios denominaron Castrocontrigo 2, con 9 hectáreas de superficie total —como otros tantos campos de fútbol juntos—, donde se removieron 168.339,53 metros cúbicos (m3) de tierra para obtener 13,5 kilos de oro de una ley media de 80 miligramos por m3. La misma cantidad se obtuvo en otra explotación de 11,3 hectáreas, con un volumen de material removido de 168.373,63 m3, mientras que en la más grande de las estudiadas, de 126 hectáreas, fue necesario remover 1.728.142,3 m3 para conseguir 138 kilos del preciado mineral.

Un patrimonio que defendió el bosque hasta el incendio de 2012
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