jueves. 01.12.2022

El riesgo de nuevos aludes obliga a suspender el rescate en San Isidro

El cadáver de uno de los dos operarios sepultados por la nieve ya ha sido localizado
Las condiciones meteorológicas complican las labores de búsqueda. ALBERTO MORANTE

El riesgo de nuevos aludes en la zona donde una avalancha de nieve sepultó el viernes a dos operarios que conducían una máquina quitanieves en la vertiente asturiana del puerto de San Isidro obligó ayer por la tarde a suspender la búsqueda por tierra del segundo trabajador después de que el cadáver del primero fuera rescatado la pasada madrugada.

Tras horas de intenso trabajo por parte de las cerca de las 80 personas que componen el operativo, sí se localizó, al mediodía de ayer, la máquina quitanieves en la que viajaban los dos trabajadores y que fue desplazada por el alud de nieve unos 200 metros.

El jefe supervisor de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado, (SEPA), Eduardo Rubio, aseguró ayer que en las próximas horas se seguirá buscando con el apoyo de drones y, si es posible, de algún equipo canino para intentar encontrar algún rastro de la persona que sigue desaparecida.

La máquina fresadora fue localizada a las 14.05 horas de ayer en la parte baja de la canal a la que fue arrastrada, una zona muy vertical donde se evacúa toda la nieve arrastrada por el alud y en la que los equipos de rescate han estado paleando para intentar localizar al segundo trabajador sepultado después de que la pasada madrugada se rescatase el cadáver del primero.

Ante el peligro que supone par los miembros del Servicio de Emergencias, Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias que colaboran en el rastreo la posibilidad de que se registren nuevas avalanchas en una zona donde son frecuentes se ha procedido a retirar al personal de tierra y está previsto que se recurra a un dron para rastrear el canal donde fue hallada la quitanieves.

Los operarios que trabajaban con la máquina quitanieves —el fallecido César Fernández, de 53 años, y Virgilio García, de 61— se vieron sepultados por la avalancha de nieve cuando se habían bajado del vehículo para intentar desatascar la chimenea de la fresadora en las proximidades de Riofrío, a cuatro kilómetros de la cima del puerto de San Isidro, de 1.520 metros de altitud.

Los trabajadores habían sido enviados a San Isidro para realizar labores ordinarias de mantenimiento de la carretera, que ayer permanecía cerrada al tráfico por las intensas nevadas pese a lo cual al menos dos vehículos —uno de ellos con un bebé a bordo— se habían quedado atrapados en la subida tras refugiarse en algunas de las viseras antialudes de la vía.

Además, el conductor de una furgoneta, que fue el último en ver a los trabajadores de la quitanieves, resultó herido y evacuado a León tras ser arrastrado por el alud cuando se encontraba fuera de su vehículo, que circulaba detrás de la fresadora.

En la zona trabajan siete miembros de Bomberos del SEPA, cuatro guías con otros tantos perros de la Unidad Canina de Rescate del Principado y dos pelotones con 25 personas cada uno de la Unidad Militar de Emergencias además de un grupo especial de montaña, otro cinológico con cinco perros, una cuña y un vehículo oruga.

Por su parte, la Guardia Civil ha enviado a catorce agentes del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña a colaborar en un rescate en el que también participan trece personas y seis máquinas del área de Infraestructuras del Principado así como otra quitanieves y servicios médicos de la Diputación de León así como psicólogos de la Cruz Roja.

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