jueves. 18.08.2022
Situación crítica

El Torío-Bernesga, Bajo Duero y Tuerto, en sequía extraordinaria

CHD podría declarar la alerta en estas zonas ante el «estrés hídrico» que sufren y que afecta a los principales cultivos

La Comisaria de Aguas de Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) firmó el pasado miércoles una resolución en la que se amplía la declaración de situación excepcional por sequía extraordinaria en las unidades territoriales del Torío-Bernesga, Bajo Duero y Órbigo en el subsistema del Tuerto.

En el informe mensual de situación a fecha 30 de junio de 2022 se estima que estas zonas son objeto de una «sequía prolongada, con una situación de emergencia en cuanto al indicador de escasez», por lo que se cumplen los criterios para que en la próxima revisión entren en situación de alerta.

Y es que el río Tuerto se muere, y de río solo le va quedando el nombre.

Este excepcional año de bajas precipitaciones, ha traído consigo una también excepcional sequía. El río Tuerto padece un mal endémico; en su caudal y prestaciones, que ya viene de lejos. Pero esta sequía actual, no hace sino acrecentar ese mal. Son varios y diferentes factores, los que hacen que el Tuerto y toda la actividad agrícola, que en torno a él se desarrolla, estén en peligro.

El agua es sinónimo de vida, desarrollo y esperanza. Sobre todo entorno a los pequeños núcleos rurales que tienen en la agricultura su «modus vivendi». En el pasado fueron las generaciones que ahora son padres y abuelos de estas nuevas. Nuevas que intentan seguir adelante con este modo de vida fundamentado en el campo. Pero sin agua, dicha apuesta y aventura se hace imposible.

César Pablo Pan Martínez es presidente de la comunidad de regantes de nueva creación del Tuerto Bajo, además de presidente de la comunidad de regantes de La Manga, la cual, coge el agua más abajo de Villarnera de la Vega. Cesar Pan explica los problemas, factores y controversias que rodean a este problema del río, acrecentado por la sequía y apunta posibles soluciones. «Tenemos serias dificultades para poder mantener los cultivos que tenemos en la actualidad, que son en el 5%, cultivos de rentabilidad: como pueden ser una alubia, una remolacha o una patata. La situación que se está viviendo en esta cuenca del Tuerto es muy vieja y antigua. Tenemos que darle una solución, o estos pueblos, que son, los mas poblados de León, agricolamente hablando, tienden a desaparecer».

En Santibañez de la Isla, César Pan muestra un campo de girasoles, los cuales están bastante pequeños, mustios y descoloridos. Tienen todo el aspecto de unas plantas sin apenas vida.

Reclamación histórica
 
Los agricultores apuntan que el problema del agua en el Tuerto se arreglaría con Villameca

«El problema que tienen estos girasoles, dentro de la zona regable de Villameca, es que, han sufrido un estrés hídrico enorme», explica Pan, que apunta que «dentro de este boom que hay del girasol, que vale no se cuantos euros la tonelada, hay que aclarar que, una tonelada, sólo en recibo de agua y otras dos cosas más, tiene más de 600 euros de costes. Por lo tanto, el agricultor aquí ya se apunta una pérdida de 400 euros por hectárea».

Lo mismo ocurre con la patata, con series dificultades para salir adelante este año. Ahora, las esperanzas están en las obras de concentración y modernización del regadío dentro de la zona regable de Villameca. Oficialmente esta obra es la modernización de los regadíos de la zona regable de Villarnera de la Vega. «Es la primera obra que el sistema Tuerto para coger directamente del río las necesidades para nuestros cultivos. Donde cada agricultor va a tener su contador, y con ello consumir los metros cúbicos que le correspondan. Donde cada comunidad tendrá un consumo mínimo garantizado», explica.

También está en marcha un campo de ensayo impulsado desde el Itacyl (Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León), el tercero en toda la comunidad. «El motivo de que este se haga en León es debido a que, desde Prodeleco, la agrupación de productores de patatas, sentimos la necesidad de aumentar las posibilidades de negocio de nuestros agricultores. Y para ello hay que implantar cultivos que tengan un rendimiento mayor. También es cierto que este tipo de cultivo no se hace sólo, necesita mano de obra, necesitan gestión y agua acumulada, algo que llevamos tiempo denunciando. Tenemos que tener una cierta garantía de agua, si no, no salen adelante. Para que nos hagamos una idea de todo esto, cada hectárea de cultivo hortícola genera un puesto de trabajo, y eso es lo que necesitan nuestros pueblos. Atraer mano de obra y poder ofertar puestos de trabajo», asegura.

César Pan concluye que «la sequía del Tuerto es una sequía endémica que se solucionaría con la puesta en servicio del embalse de Villagatón. El presidente de Prodeleco afirma que la Vega del Tuerto, pese a su riqueza, podría desaparecer si no hay una inminente actuación sobre Villagatón y Villameca, para poder almacenar el agua que un año sobre para utilizarla en el que no la haya.

Villagatón muestra una visión poco alentadora. Su embalse y presa están completamente vacíos, sólo un pequeño charco de agua a los pies de la mole gris, recuerda lo que de verdad es, efectivamente, una presa. Una presa que debería embolsar hectómetros y hectómetros de agua.

«Teníamos un reguero ahí, bajaba por mitad de la presa por mitad del pueblo, casi siempre con agua. Pero estos señores cerraron ahí, quitaron el reguero, lo dejaron seco. Todos los huertos que había por ahí abajo…pues no se puede plantar nada, y los pobres árboles…también les toca sufrir, explica Quiliano González, un vecino del pueblo, que explica que «hicimos una traída a la par de la calle, y un pequeño ramal de riego, pero agua no ha habido nunca».

En Villameca el panorama es más de lo mismo. El embalse presenta un aspecto desolador. José Ángel Román es el encargado del embalse. «El pasado año teníamos 10.000.000 millones de metros cúbicos más que este. Ahora tiene seis y pico y el año pasado 16», afirma.

Camina junto a la valla de madera que petimetra una parte del embalse y continua «allí se bañaba la gente, y ahora no hay nada de agua. Este año para riegos se habrá soltado la mitad que el pasado año. No ha nevado nada, apenas ha llovido, y las tormentas sólo han traído rayos y graves consecuencias».

El Torío-Bernesga, Bajo Duero y Tuerto, en sequía extraordinaria