domingo 16/5/21

La ULE investiga tres variedades de Pico Pardal para la marca de garantía

Los expertos avanzan en la búsqueda de un cultivo «homogéno, resistente y de calidad».
Aspecto el pasado julio de un campo de garbanzos con semillas Pico Pardal facilitadas por la ULE.

El departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León ha logrado reducir de once a tres variedades las semillas del garbanzo Pico Pardal que investigan desde hace seis años. El equipo sigue avanzando en la búsqueda de una única planta leonesa «homogénea, resistente y de calidad», según explican, que permita a estas legumbres disponer de una marca de garantía propia.

Desde el 2008, los ensayos se han efectuado en fincas de la localidad de Valdeviejas, origen de la promotora pro-garbanzo Pico Pardal de León, y en zonas limítrofes de La Maragatería, excepto este año, en que los cultivos se han extendido a terrenos de Sahagún y La Cepeda «para lograr una mayor multiplicación», matiza Juan Antonio Botos, del departamento agrícola.

Precisamente, para conseguir una buena provisión de semillas, los investigadores apuestan por añadir una siembra este otoño que garantice la producción más allá de los vaivenes que puedan producirse en primavera. Botos calcula que en uno o dos años se podrá determinar la planta de garbanzo más idónea para los suelos leoneses, tras entregar a los agricultores las semillas de las tres líneas que ahora manejan y comprobar cómo se van comportando. Otra prioridad es evitar «contagios» para que no se mezclen los granos seleccionados para la marca de garantía con otros.

El vicepresidente de la promotora, Jesús Prieto, indica que actualmente una docena de personas se dedican al cultivo del Pico Pardal en el entorno de Valdeviejas, Sueros de Cepeda, Villares y San Martín. Ocupan más de 50 hectáreas y recogen casi 8.000 kilos que se destinan a cubrir la demanda de los restaurantes y consumo propio.

Opina que necesitan «implicar a más agricultores para asentar población, incrementar la producción y dar vida a la zona a través de un cultivo muy nuestro y una marca de garantía, porque, aunque el ADN de los garbanzos es igual en España y el mundo, al cultivarse en una tierra y con un clima determinado, poseemos una legumbre autóctona».

Sin regadío

Según recuerda, su abuelo ya decía que «este garbanzo es de secano y sólo ve el agua que tiene Dios a bien mandar». Otras características, a su juicio, son la siembra en barriales y suelos arcillosos, el tamaño reducido de las plantas y los dos agujeros bajo el pico de los frutos que les permiten hidratarse cogiendo mayor sustancia, según los ingredientes que se añadan al caldo de cocción.

«Así se logra un garbanzo de tamaño pequeño, mantecoso y de piel muy fina, diferente a los de otras provincias. El objetivo de la promotora pro-garbanzo Pico Pardal es tratar de seleccionar la variedad cultivada en la provincia que más se adecúe a determinados parámetros de calidad, que sea más competitiva, fácil de cosechar y resistente a las plagas, «para que más agricultores se animen a recuperar los campos de sus antepasados y puedan vivir de ellos, asentando población», insiste el vicepresidente de la promotora.

La ULE investiga tres variedades de Pico Pardal para la marca de garantía
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