viernes. 03.02.2023

«China es un país que se manifiesta comunista y en el que no hay comunistas. Es un país que se mueve en las reglas del capitalismo puro y duro». Así de claro lo dice Ignacio Bethencourt después de llevar 17 años trabajando en el país asiático.

Hay que entender la mentalidad china. «Es un país-continente», dice Bethencourt, con más de 1.300 millones de habitantes, una economía y un mercado con un desarrollo potencial enorme. Y el crecimiento de Alsa es un ejemplo de las oportunidades de negocio que ofrece. Bethencourt está convencido de qué es lo que permite al sistema funcionar. «La gran fuerza de China está en su unidad», afirma. «La herencia del comunismo ha sido un partido fuerte y eso es lo mejor que tiene», añade.

El centralismo que impone la tradición comunista, opina el directivo, aleja el fantasma de la disgregación en un país con distintas etnias e idiomas. «Sólo así se puede mover a un gigante». Aún así, China está divida administrativamente en 22 provincias, cinco regiones autónomas, cuatro municipalidades y dos regiones administrativas especiales en las antiguas colonias de Hong Kong y Macao, dos territorios donde el capitalismo ha formado siempre parte del sistema.

Comunistas con las reglas del capitalismo
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