Diario de León

Buenas prácticas ante la pandemia.

La burbuja que libró a Aspace León de la primera ola del covid

Aspace León ha sido incluida en una guía de buenas prácticas ante el covid-19 por la organización e implicación del personal antes incluso del estado de alarma. Una burbuja que libró a sus centros de la primera ola de la pandemia.

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León

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La burbuja de Aspace León se empezó a cerrar antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma por la pandemia, el 14 de marzo de 2020. La cosa ya no pintaba bien y las visitas, al igual que la entrada de familiares a los centros de día y otras instalaciones, fueron suspendidas con una semana de antelación.

Empezaba una batalla cuyos episodios y desenlace nadie conocía. Pero desde el primer momento tuvieron claro que había que protegerse para proteger a las personas más vulnerables, los usuarios y usuarias. «Una semana antes del estado de alarma dotamos al personal de Equipos de Protección Individual (Epi) y posteriormente impartimos cursos de formación frente al riesgo de contagio de covid-19 con el apoyo del equipo covid de Atención Primaria», explica la coordinadora de centros de Aspace León, Susana Fidalgo.

Defenderse del virus

Se aislaron las residencias con sectorización de espacios y jornadas de 12 horas tres días a la semana

Lo que hoy parece normal, entonces era extraordinario. Hubo que aprender la colocación de EPIs y las principales medidas preventivas, «centrándonos especialmente en el personal de atención directa, por ser quienes tenían contacto con los usuarios».

Cuando se decretó el cierre de los centros de día, Aspace León decidió no poner en Erte a los trabajadores y trabajadoras. Toda la plantilla —excepto la del colegio, que depende de Educación— se fundió en el equipo de atención directa para asumir los cuidados de las personas que quedaron en las residencias, un total de 45 (25 en San Cayetano y 20 en San Lorenzo). Para minimizar los contactos, organizaron turnos de trabajo rotatorios de 12 horas y más descansos con el objetivo de que cada persona trabajara tres horas a la semana. Esto facilitó que para cubrir bajas no necesitaran contratar a nadie del exterior sin experiencia. «Fue fundamental la predisposición de los trabajadores y trabajadoras tanto para asumir los turnos como las funciones, con independencia del miedo que cada uno podía tener», comenta Xana Prieto, gerente de Aspace León.

Refuerzo emocional

Se ofreció atención psicológica a usuarios y plantilla y posibilidad de dormir en el centro

El centro se quedó prácticamente aislado en San Cayetano, rodeado por el monte y los árboles y sin ruido de coches en la carretera. El edificio que comparten con otras asociaciones se quedó vacío, al ser un centro ocupacional, y el vecino también se vacío. El personal de la Diputación que trabaja en administración también estaba en casa.

La mutua Egarsat ha incorporado las principales medidas adoptadas por Aspace León en la Guía Humanizando la Covid de Buenas Prácticas Empresariales durante la pandemia de covid-19 junto a otras 22 empresas de toda España publicada dentro del Plan General de Actividades Preventivas de la Seguridad Social.

El resultado fue que Aspace León pasó la primera ola de la pandemia sin brotes, cuando las residencias vivieron los momentos más dramáticos por la falta de medios y conocimiento para hacer frente al virus. «Naturalmente que hubo un factor suerte, pero pensamos que la organización y la implicación del personal fueron decisivos», señala Fidalgo, reiterando el agradecimiento a los trabajadores y trabajadoras, que redujeron al máximo su vida social incluso después del confinamiento.

El primer brote del virus lo vivieron en la residencia de San Lorenzo en octubre de 2020, durante la segunda ola de la pandemia. Hasta enero de 2021, cuando estaban a punto de recibir la primera dosis de la vacuna anticovid entró también en las instalaciones de San Cayetano.

Apoyo externo

El equipo de limpieza también fue clave con la desinfección constante de los espacios

Se realizaron protocolos de contingencia, sectorizaron las instalaciones y habilitaron una planta para personas con síntomas de coronavirus, que fueran contactos estrechos o casos positivos.

También adecuaron las instalaciones para que el personal que así lo decidiera, pudiera quedarse a dormir y así evitar posibles contagios entre sus familiares, aunque no se llegó a utilizar. La atención psicológica tanto a la plantilla como a los usuarios es otra de las buenas prácticas que se pusieron en marcha en Aspace León.

El equipo de limpieza, del centro especial de empleo Servipace, también fue clave. Las ocho personas que trabajaron estaban continuamente desinfectando. En aquella primera etapa, como señala la guía, se creía que el virus se propagaba también por contacto de superficies, por lo que mantenerlas impolutas era prioritario, aunque finalmente se ha sabido que el contagio es vía aérea. La comunicación con las familias se realizó mediante videoconferencias. Los que quedaron sin servicio fueron los usuarios de centros de día en exclusiva. El peso cayó sobre las familias, sin posibilidad de rehabilitación.

La guía destaca que la vivencia de la pandemia «ha puesto de relieve la importancia y más si cabe, en un entorno donde la sanidad de nuestro país se ha visto colapsada hasta el punto de tener que priorizar, dolorosamente, entre la vida de las personas debido a la falta de medios».

Las acciones que destacaron en las diferentes empresas y entidades sociales que incorporan en la guía van desde el acompañamiento emocional, la conciliación, la gestión del estrés, la motivación, la higiene postural, el compromiso, la organización del trabajo, el refuerzo de la comunicación interna, la formación, investigación, el fomento del sentido de pertenencia, el impulso de hábitos saludables, el salario emocional, la solidaridad, la promoción de la tecnología y adaptación virtual, así como de la desconexión digital.

La guía recoge este compedio de buenas prácticas surgidas de entre prevencionistas, compañeros de trabajo, direcciones de recursos humanos o por las gerencias, que abarcan distintos planos. En este abanico de soluciones a la pandemia se pone en evidencia «la creatividad de las empresas para hallar propuestas de actividades lúdicas, efectuadas dentro o fuera del horario laboral, como: yoga, gimnasia, cocina y alimentación saludable, fotografía, concursos, manualidades o relajación», como parte de las mejoras que se han incorporado en una situación tan crítica como la vivida en los dos últimos años.

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