domingo 25.08.2019
salud

Esperanza contra el alzhéimer

Hallan una nueva diana terapéutica contra esta enfermedad . Los pacientes presentan un nivel muy alto de una proteína . Hay que inactivar el SFRP1 para frenar su desarrollo.
Esperanza contra el alzhéimer

Un equipo de científicos descubrieron una nueva diana terapéutica para el tratamiento del alzhéimer, que según los investigadores abre una vía esperanzadora para tratar de frenar el curso de la enfermedad en las etapas más tempranas.

El trabajo, cuyas conclusiones publica la revista Nature Neuroscience, se llevaron a cabo en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (Universidad Autónoma de Madrid/CSIC) y ha contado con financiación de la Fundación Tatiana Pérez de Guzman el Bueno.

Las investigadoras de este centro Paola Bovolenta y Pilar Esteve comprobaron que en los pacientes de alzhéimer los niveles de una proteína (denominada SFRP1) se encuentran «anormalmente elevados» y continúan aumentando conforme avanza la enfermedad.

Los experimentos que se realizaron ya en ratones sirvieron para demostrar que cuando se inactiva la función de esa proteína se previene la progresión de la enfermedad.

La investigadora italiana Paola Bovolenta explica que los niveles de esa proteína son muy elevados en estos pacientes y que la neutralización de sus funciones puede ser determinante para detener la progresión de la enfermedad.

Bovolenta insiste en que los experimentos y las comprobaciones se realizaron con ratones, y aunque se muestra muy esperanzada por la posibilidad de que en el futuro sea aplicable a los enfermos de alzhéimer, subraya que el camino que resta hasta la práctica clínica «es todavía muy largo».

«Los experimentos y las comprobaciones que realizamos en ratones no siempre funcionan de la misma manera en humanos, pero tenemos muy buena base», manifiesta la investigadora.

La enfermedad del alzhéimer se caracteriza por la pérdida progresiva e irreversible de las capacidades cognitivas en los pacientes, y su tratamiento, según las científicas que lideran la investigación, necesita enfoques alternativos a los actuales.

Al tener un origen basado en numerosos factores, esos nuevos enfoques se deberían diseñar para actuar en más de uno de los procesos que se encuentran patológicamente alterados en la enfermedad, según Bovolenta.

Esta proteína (la SFRP1) es precisamente uno de esos factores que actúan en múltiples procesos que están relacionados con el alzhéimer.

Pilar Esteve precisa que los resultados de su investigación «representan una innovación en el campo del alzheimer», e incide en que las comprobaciones demuestran que la neutralización de esa proteína puede ser una alternativa «muy interesante» para frenar la progresión de la enfermedad.

«Creemos que medir los niveles de esta proteína en el líquido cefalorraquídeo o en suero podría también llegar a ser en el futuro un marcador de diagnóstico muy útil», explica la investigadora en una nota de prensa.

El estudio demuestra que esa proteína aumenta significativamente en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo de los enfermos, y para ello utilizaron muestras de ese líquido de pacientes con esta enfermedad, desde etapas tempranas hasta estadios más avanzados, y anlizaron también muestras de tejido cerebral de personas fallecidas.

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