martes 17/5/22

El sistema español de I+D+i sufrió un duro golpe la pasada década, con el frenazo de la oferta pública de empleo y la caída de las inversiones. Supuso un envejecimiento de las plantillas de científicos y una precarización de la carrera, con la proliferación de interinidades, contratos temporales, inseguridad laboral y sueldos ridículos. El resultado fue, según datos oficiales, la pérdida entre 2011 y 2016 de 5.000 puestos de investigación y la marcha al extranjero de al menos otros tantos jóvenes talentos, en busca de una carrera que no veían factible en su país. El Consejo de Ministros dará luz verde en febrero al proyecto de ley para paliar la precariedad del trabajo científico español y que, según su preámbulo, para que los jóvenes investigadores puedan transitar con estabilidad hacia una plaza pública.

El Gobierno intenta parar la fuga de otros 5.000 talentos
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