lunes 28/9/20
RADIOGRAFÍA A LA FERTILIDAD

Leonesas que desafían al reloj

La donación de ovocitos para conseguir un embarazo ha crecido un 30% en los últimos cinco años en León y se ha duplicado en las mujeres sin pareja. Los bebés nacidos de madres de más de 40 años se han triplicado en 10 años
Leonesas que desafían al reloj

carmen Tapia | león

El número de mujeres leonesas que tienen su primer hijo a partir de los 40 años se ha triplicado desde el 2000. Hace catorce años nacieron en la provincia 86 bebés de mujeres que ya habían cumplido los 40 y el 2014 cerró con 257 criaturas dadas a luz por embarazadas que superaban esa edad, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Uno de cada doce partos son de mujeres mayores de 35 años.

El retraso en la edad de gestación obliga a los especialistas a buscar los métodos más adecuados que permitan el éxito en los embarazos. No se puede perder tiempo. Las mujeres buscan un ‘embarazo rápido’. «Todo esto no tendría mayor relevancia si no fuera por el declinar de la capacidad fértil de la mujer a partir de los 30 años, que se acentúa a partir de los 35 y se acelera tras los 40 años», asegura el jefe del servicio de Ginecología de la Clínica San Francisco, Florentino Garrido. Esa evidencia obliga a recurrir a métodos seguros de éxito como la donación de ovocitos, una técnica de fecundación que se ha incrementado un 30% en los últimos cinco años en León. «Las tasas de éxito de los tratamientos están directamente relacionadas con la edad», asegura Garrido.

Los resultados publicados por la Sociedad Española de fertilidad (SEF) en 2013 reflejan una tasa de embarazo por cada transferencia de embriones en ciclos de Fecundación In Vitro (FIV) del 44,2% en pacientes menores de 35 años, el 36,2% en edades de 35 a 39 años y del 24,3% en pacientes de más de 40 años.

En 2012 hubo el triple de embarazos en mujeres de mayores de 40 años que en el año 2000 y el 3,2% de los nacidos en España lo hacen tras una técnica de reproducción asistida. El 10% de las mujeres que se someten a tratamiento consigue una gestación.

La percepción que tienen las mujeres sobre su «compromiso de la reserva folicular» (menos ovocitos) es muy baja, una peor calidad ovocitaria, un mayor riesgo de aborto y de anomalías fetales y un incremento del riesgo obstétrico y perinatal. «No es en absoluto infrecuente que, influidas por los múltiples iconos mediáticos que aparecen en los medios de comunicación sobre la maternidad a edades avanzadas, un segmento importante de la población femenina española posea una información muy sesgada sobre los riesgos». Las mujeres hacen su primera consulta a los 38,2 años, tres años más tarde que hace diez años.

La percepción de la maternidad ha cambiado en el siglo XXI. Las mujeres posponen cada vez más la edad de gestación por razones laborales y económicas, aunque las motivaciones personales son únicas y variadas, la biología y la sociedad no van de la mano en este caso. «La maternidad tardía no sólo se ha de considerar como un problema médico a tratar, sino como un problema a prevenir. Su prevención no sólo puede reportar beneficios individuales sino también sociales», asegura Garrido. «Desconocer la repercusión inherente a que el primer hijo se tenga dos o tres años más que hace 20 años es un paso atrás en la eficacia terapéutica».

‘Primípara añosa’

El jefe del servicio de Reproducción Asistida del Hospital de León, Faustino Lozano, destaca la importancia que tiene que las mujeres opten a la maternidad cada vez con más edad. «Hace 30 años se consideraba ‘primípara añosa’ a una mujer embarazada de más de 28 años. La biología no ha cambiado, pero la sociedad sí». Este movimiento social lleva a los especialistas a buscar opciones de éxito para las mujeres que deciden tener hijos a partir de los 40 años «Hay muchas mujeres que buscan la ovodonación y eso va en aumento». Una de cada tres técnicas de fertilidad se hacen con estos tratamientos.

«La percepción de la maternidad ha cambiado en el siglo XXI, sea porque se considera que para llevarla a cabo primero es necesario un posicionamiento social y económico, o porque ya no se considera imprescindible para una plenitud personal o porque se anteponen objetivos profesionales», asegura el ginecólogo de San Francisco, Florentino Garrido.

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